La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

 

  

 

John Ashbery

 

Sus poemas tienen afinidad con la música   contemporánea, con compositores como John Cage y Elliot Carter. La experimentación, consistente en crear sin tener la  menor idea de cuál va a ser el resultado final, siempre le pareció muy atractivo y hasta hoy sigue siendo uno de los principios de su creación poética

 

Mientras doy forma al poema no tengo

la más remota idea de qué puede surgir,

qué es lo que va a quedar escrito al final

 

 

También ha sugerido que una buena manera de leer su poesía es acercarse a ella como si se tratara de música.

La música tiene su historia que  contar.  Cuando uno termina de escuchar una obra musical siente que ha  vivido una experiencia temporal de  signo lineal.  Con la poesía ocurre lo  mismo.  La experiencia poética no se  da de manera instantánea como  cuando se contempla un cuadro.  La  música sigue su argumento, pero se  trata de un argumento de orden no  verbal.  Se puede hablar de sentido,  pero es un sentido exento de palabras.  Todos hemos experimentado algo así cuando escuchamos a Beethoven.  Creo que eso es también lo que  yo busco: intento expresar verbalmente algo que propiamente sólo se  puede comunicar de modo no verbal.

    

John Cage, en El silencio  afirma: “No tengo nada que decir y  lo estoy diciendo y eso es poesía".

Esa cita resume perfectamente mi manera de sentir.  Por  supuesto, el compositor no se siente constreñido por la necesidad de tener que decir algo, puesto que no maneja ideas o conceptos.  Pero el paralelismo con lo que ocurre con mi poesía es válido, en el sentido de que lo que estoy diciendo lo digo después de darme cuenta de  que no tengo nada que decir.  Es en ese punto cuando uno empieza  a resultar interesante.

 

Autorretrato en un espejo convexo es su obra más conocida. ¿Cómo surgió ese poema?

En 1950 se publicó en The New York Times una reseña de un libro sobre Parmigianino, acompañada de  una reproducción de su autorretrato,  que ejecutó contemplando su imagen  reflejada en un espejo convexo.  El cuadro me causó una verdadera conmoción, y desde entonces siempre    quise escribir sobre él, aunque no sabía cómo.  Nueve años después vi la obra original en Viena.  Es un cuadro subyugante, de formato muy pequeño. Por fin, muchos años después, al pasar frente al escaparate de una librería en Provincetown, vi un libro cuya portada era el autorretrato. inmediatarnente lo compré, me lo llevé a mi habitación e intenté escribir un

poema sobre el cuadro.  Tuve muchos problemas, me vi obligado a efectuar

muchas más revisiones y correcciones de lo normal.  Generalmente, cuando

empiezo a escribir todo fluye fácilmente.  El Autorretato está  escrito a la manera clásica de la poesía norteaámeriema.  No es mi libro favorito.

No es mi estilo más característico.  Tal vez por eso le guste a la gente.

 

¿Cuál es su favorito?

Quizá  Tres Poemas.

 

¿Por qué lo escribió en prosa?

Me interesaba explorar las posibilidades de la prosa poética, cargando las tintas en lo prosaico, despojándola del peso normalmente excesivo del componente poético, integrar distintos tipos de registros, de lo banal, a  lo inflado o retórico... Me intrigaba saber qué ocurriría si mezclaba giros coloquiales con muestras de lenguaje periodístico, filosófico, publicitario...

pero claro, hay que esenbir acerca de  algo, cosa que se me había olvidado

por completo, aunque ya llevaba bastante escrito (risas).  Entonces alguien me sugirió que pensara en la  gente que había,significado mucho para mí a lo largo de mi vida, sólo que  en lugar de preocupanne por los individuos en concreto, me centrara en  los sentimientos que surgieran en mí al evocarlos.  Y eso fue más o menos lo que hice. También le di entrada a ciertas lecturas que estaba efectuando  por aquel entonces, textos místicos

de Jacob Böhme y La Nube deI No Saber, el anónimo inglés del siglo XIV.

Una de las  voces más claramente discernibles de ciertos momentos de   Tres Poemas es la del último Henry James, pero hay otras. Tardé en identificar la de Auden.  Sin darme cuenta, estaba parodiando la alocución de Calibán al público en El mar y el espejo. Tardé en darme cuenta porque hacía mucho que no leía el texto de Auden, pero cuando lo identifiqué era   inconfundible.

 

¿A qué obedece su interés por las frases hechas y clichés?

Es una manera de hacer que la poesía sea más democrática, Me gusta usar esto como argumento para  refutar la acusación de que mi poesía es altiva y minoritaria.  Me gustan las frases hechas que repite la gente corriente en sus conversaciones.  Los tópicos lo son por una razón muy válida. Son fórmulas que le sirven a una  inmensa mayoría de la gente para expresar sus sentmnentos e ideas más íntimos, y eso es importante.  Son frases rodeadas de un halo especial, sancionadas por la costumbre y que han  sido útiles a muchísima gente.

 

¿Escribió Una ola como respuesta a una grave enfermedad?

Tenía una infección en la columna vertebral que nadie acertaba a  identificar.  Me ingresaron, pero los médicos me desahuciaron.  Después  de anunciada mi muerte, apareció milagrosamente un cirujano que aseguró que me podía salvar, y así fue, aunque tras la operación me quedaron  numerosas secuelas.  Me ocurre con frecuencia que otros me dicen cuál es el asunto de mi poesía, y entonces digo: ah, sí, claro, tiene que ser eso.  Empecé Una ola recién recuperado y sin embargo jamás se me pasó por la cabeza que estaba escribiendo acerca de la enfermedad y del dolor.  El pri-  mer verso del poema dice: 'Pasar por el dolor y no saberlo', así que proba-  blemente surgió de allí, aunque como digo en ningún momento era  consciente de que mi escritura estaba ahondando en aquella experiencia.

Por otra parte, Una ola tiene cierto carácter  elegíaco.  Es como si contem-

plara el curso de toda mi  existencia, incluyendo la evocación de un episo-

dio amoroso concreto... Visto retrospectivamente, es como si me estuviera despidiendo de la vida.

 

¿Qué piensa cuando le dicen de un poema suyo: "Es hermoso, pero no lo entiendo"?

Si les parece que es hermoso, ¿qué más puedo pedir?  Para mí es suficiente.  Sinceramente, no entiendo eso de "entender' la poesía.  Cuando  afronto un poema por primera vez lo  que cuenta es el sentimiento, el goce estético, si está  bien hecho.  Una sola  lectura no me permite pronunciarme  sobre la cuestión de lo que significa.

Y siempre, al releerlo compruebo que todo está  ahí aunque no se manifestara en mi primer contacto gozoso con el texto.

 

Se ha dicho que una de las  señas de identidad de su poesía  es su habilidad para burlar las leyes de la sintaxis.

No creo que sea cierto.  Tal vez no sean lógicos, pero mis poemas son sintácticamente correctos.

 

Sigue siendo muy prolífico. No parece que jamás cese de escribir y publicar.

¿No es eso lo que se supone que tienen que hacer los escritores?  Aunque soy viejo, sigo al pie del cañón.  La  misión del poeta es escribir poesía.