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Gioconda Belli

 

 

Gioconda Belli Pereira (Managua, 9 de diciembre de 1948) es una poetisa y novelista nicaragüense. En 1972, con su primer libro Sobre la grama, abordó sin tapujos el cuerpo y la sexualidad femenina. Su activismo le llevó a militar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y a ser servidora pública de 1979 a 1994, una vez que los sandinistas derrocaron a Anastasio Somoza.

 

 Biografía

Su padre, Humberto Belli, fue empresario, y su madre, Gloria Pereira, fundadora del Teatro Experimental de Managua.2​ Belli cursó su primaria en el Colegio de La Asunción en Managua y la secundaria en el Real Colegio de Santa Isabel en Madrid, España, en 1965. Tras obtener un diploma en Publicidad y Periodismo en Filadelfia, Estados Unidos, regresó a Managua. ​

En 1967, contrajo matrimonio. Su primera hija, Maryam, nació en 1969 seguida por Melissa en 1973. De su segundo matrimonio, nació Camilo en 1978. Se casó por tercera vez en 1987 de cuyo unión nace Adriana en 1993. Desde 1990, alterna su tiempo entre los Estados Unidos y Nicaragua.

Durante la dictadura somocista, Belli fue perseguida y se exilió en México y Costa Rica, hasta que, con el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, volvió a Nicaragua, donde desempeñó diversos cargos en el nuevo gobierno hasta su renuncia en 1994, al perder sus funciones dentro del partido.

 

Compromiso político

Belli se opuso a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. Desde 1970, año en que comenzó a escribir sus poemas y como muchos intelectuales de su generación, se integró a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en ese momento una organización clandestina y perseguida cuyo objeto era el derrocamiento del régimen somocista. Fue correo clandestino, transportó armas, viajó por Europa y América Latina obteniendo recursos y divulgando la lucha sandinista. Llegó a ser miembro de la Comisión Político-Diplomática del FSLN. ​

En 2018, Belli se posicionó contra el gobierno de Daniel Ortega, surgido de las elecciones de 2016, y se convirtió en un miembro activo del movimiento renovador sandinista.

  

Trayectoria literaria

Su trayectoria literaria está atravesada por la dualidad entre la nación y el género sobre la que Belli se autorrepresenta en su obra autobiográfica El país bajo mi piel. Memorias de amor y guerraː

 “Dos cosas que yo no decidí decidieron mi vida: el país donde nací y el sexo con que vine al mundo. Quizá porque mi madre sintió mi urgencia de nacer cuando estaba en el Estadio Somoza de Managua viendo un juego de béisbol, el calor de las multitudes fue mi destino. Quizá a eso se debió mi temor a la soledad, mi amor por los hombres, mi deseo de trascender limitaciones biológicas o domésticas y ocupar tanto espacio como ellos en el mundo”

  

Etapa 1970 - 1979

Sus poemas aparecieron por primera vez en el semanario cultural La Prensa Literaria del diario La Prensa. Su poesía, considerada revolucionaria en su manera de abordar el cuerpo y sensualidad femenina, causó gran revuelo. Su libro Sobre la grama le valió en 1972, el premio de poesía más prestigioso del país en esos años, el Mariano Fiallos Gil de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). En 1978, junto a la escritora Claribel Alegría, obtuvo el Premio Casa de las Américas en el género poesía por su libro Línea de fuego, obra que escribió mientras se encontraba viviendo exiliada en México a causa de su activismo revolucionario y que refleja su sentir sobre la situación política de Nicaragua. En esa ocasión, fue invitada también a participar como jurado, motivo por el cual viaja a Cuba para ser lectora de los libros nominados junto al escritor Julio Cortázar.

  

Etapa 1980 - 1990

Después del triunfo de la Revolución Nicaragüense el 19 de julio de 1979, Belli ocupó varios cargos dentro del gobierno sandinista. En 1984, fue representante sandinista ante el Consejo Nacional de Partidos Políticos y vocera del FSLN en la campaña electoral de ese año. Belli dejó todo cargo oficial en 1986 para dedicarse a escribir su primera novela. Fungió como directiva de la Unión de Escritores y fue una de las fundadoras del suplemento literario Ventana del diario Barricada.

Entre 1982 y 1987, publicó tres libros de poesía: Truenos y Arco Iris, Amor Insurrecto y De la costilla de Eva. Estos libros o selecciones de los mismos se han publicado en México, España, Alemania, Bélgica, Inglaterra, Italia y Estados Unidos de América. En 1987, publicó El Taller de las mariposas, un cuento para niños y niñas que se editó también en los idiomas alemán, holandés e italiano. Con esta obra obtuvo el Premio Luchs (Lucha) del Semanario alemán Die Zeit en 1992.

En 1988, Belli publicó su primera novela La mujer habitada, que fue muy aclamada por la crítica y alcanzó en Europa y América Latina, grandes tiradas y numerosas ediciones. En Alemania, la novela obtuvo el Premio de los Bibliotecarios, Editores y Libreros de Alemania a la Novela Política del Año (1989). Ese año la autora recibió también el Premio Anna Seghers. Desde su publicación, la novela ha sido traducida a once idiomas y ha tenido gran éxito editorial en España e Italia. En Estados Unidos, Warner Books la publicó bajo el nombre The Inhabited Woman. ​

 

Etapa 1990 a la actualidad

En 1990, se publicó la segunda novela, Sofía de los presagios. Unos años más tarde, en 1996, Waslala, ambas traducidas a varios idiomas. En enero de 2001 apareció en Plaza & Janés su libro El país bajo mi piel, un testimonio -memoria de sus años en el sandinismo-, fue publicado, simultáneamente, en alemán, holandés e italiano. Se publicó en Estados Unidos en el otoño del 2002 bajo el sello editorial Knopf y en Inglaterra, por la Editorial Bloomsbury de Londres. Hay una edición en inglés de 2002 titulada The country under my skin: A Memory of Love and War.

  

Su novela El pergamino de la seducción le mereció en 2005 el Premio Pluma de Plata en la Feria del Libro de Bilbao, España.14​ En 2006, con su poemario Fuego soy apartado y espada puesta lejos ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla en su XXVIII edición.

La cantante catalana Carme Canela grabó un disco con algunos de sus poemas de madurez en clave de jazz que se editó en la primavera de 2008, de título Carme Canela canta Gioconda Belli. Sencillos Deseos.16​ En febrero de ese mismo año, Belli publicó su novela El infinito en la palma de la mano, que fue merecedora del Premio Biblioteca Breve de Novela de 2008 otorgado por la editorial española Seix Barral y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. ​

El país de las mujeres (2010) habla de un país gobernado por mujeres.18​ El libro fue titulado originalmente con el nombre de Crónicas de la Izquierda Erótica, basado en el Partido de la Izquierda Erótica que, en la novela, es el que fundan un grupo de mujeres en la ficticia Faguas y con el que llegan al poder. El nombre Partido de la Izquierda Erótica se utilizó en Nicaragua en los años 80 por un grupo de mujeres entre las que estaba Belli. Lo llamaban el PIE, y fue bautizado así usando el término acuñado en el poemario de la poeta guatemalteca Ana María Rodas: Poemas de la Izquierda Erótica, razón por la cual tuvo que cambiar el nombre.

La definición de Belli es extensa: poeta, novelista, feminista, defensora de la libertad e igualdad en Nicaragua… ¿Es correcto para usted? ¿Quién es Gioconda Belli según Gioconda Belli?

Es una persona que ha tratado de realizar su potencial al máximo, de entender su lugar en el mundo, el momento histórico en el que le ha tocado vivir y que ha tratado de ser fiel a su corazón, a sus compromisos políticos y no ser indiferente a su entorno. Eso es lo que he tratado de hacer en mi vida, ser partícipe de lo que está a mi alrededor, de no aislarme porque es duro y difícil, sino cambiar junto con tanta gente que ha hecho ese salto hacia el compromiso y la realidad. Y sí, soy feminista porque creo que la mujer es la clave del futuro.

También soy novelista, soy poeta y he escrito libros para niños. O sea, que la literatura me apasiona. Es el terreno donde me siento más yo y donde siento que la palabra tiene el potencial de conmovernos, de tocarnos la fibra más íntima del corazón y de poder promover transformaciones muy profundas entre los lectores. Esto no fue una consciencia que tuve desde el principio, pero a medida que he ido escribiendo y he ido teniendo la posibilidad de relacionarme con los lectores, me he dado la cuenta de la importancia que tienen las letras, la literatura y cómo son capaces de llegar al corazón del lector y capaces de transformarlo. Eso yo lo he vivido en carne propia. Yo digo que soy todos los libros que he leído, los autores que han logrado motivarme, conmoverme, que han tenido una parte crucial en mis decisiones vitales.

La poesía siempre me ha parecido un terreno complicado, no apto para todos los públicos. Pero la piel se me ha erizado con algunos de sus poemas. ¿Dónde se siente más cómoda, en la poesía o en la prosa, o da igual?

Me siento cómoda tanto en la poesía como en la prosa. Para mí son dos expresiones diferentes. Es como tocar dos instrumentos. A veces me sale mejor para seguir la metáfora en piano que en violín algo que quiero decir y entonces uso el medio que mejor siento va a poder comunicar lo que estoy pensando.

¿Está cansada de que siempre le pregunten por la política aunque esté invitada como escritora?

No, porque en parte soy un animal político y mi vida está muy vinculada a la política, a lo que pasa en mi país. Entonces más bien me da gusto que la gente sepa lo que está pasando en mi país, que se interese y me pregunte sobre eso porque uno de los roles que cumplía -durante la lucha contra la dictadura- fue, de cierta manera, de relaciones públicas del movimiento sandinista, de viajar mucho, dar entrevistas, etc. Entonces para mí no es ajeno este papel de voz política, de los que no tienen voz y lo saludo, lo celebro.

Me ayuda a sentirme más unida a lo que está pasando en Nicaragua, sobre todo ahora que hemos tenido ocho meses de cambio violento en la forma en que estábamos viviendo, de un país que en varios días dejó de ser lo que era y se convirtió en una dictadura absolutamente represiva, cada día más ensañada en sus propios habitantes, cada día más sola y con serios problemas económicos que van a tener unas repercusiones muy graves en la vida de todos.

¿Cree usted en obras y autores que solo persigan el entretenimiento del lector? ¿El escritor debe ser y estar comprometido con su tiempo?

 No tengo nada en contra de la literatura de entretenimiento pero pienso que la literatura debe tener un papel más alto, más importante, que es el de situar al ser humano en su mundo y hacerle vivir lo que no vive en su vida cotidiana. Yo creo que lo bellísimo de la literatura es que nos permite la multiplicidad del ser para ser rica. Para poder enriquecer debe introducirse, poder reflejar estas luchas profundas del ser humano, que tiene que enfrentar en su vida situaciones conflictivas, situaciones que no son la vida cotidiana de todos los días y cómo, cada quién enfrenta esas situaciones.

Cuando uno vive una vida como la que hemos vivido por ejemplo en América Latina, hay una tendencia a reflejar esa realidad de lucha, de injusticia, de desigualdad que difícilmente se puede obviar cuando uno quiere escribir desde sí mismo y desde su propia realidad, que creo que es la mejor escritura.

Creo que la mejor escritura es la que refleja de alguna manera el entorno, los conflictos a los que se ha enfrentado el autor, porque de esa manera es más genuina. A estos conflictos se les puede dar otro entorno, otra ambientación, otra geografía pero a fin de cuentas es una radiografía de la condición humana y por eso es lo que tiene ese eco entre los lectores, porque los pone a considerar otras realidades de la condición humana que en su vida quizás no existen.

La literatura es un arma tremendamente poderosa aunque el mundo sea difícil de cambiar. ¿Alguna vez ha estado tentada de desistir?

No he estado tentada de desistir de la literatura porque hay algo bien profundo en la necesidad de comunicación del escritor. Creo que somos como vasos comunicantes de la experiencia vital y en ese sentido, renunciar a la literatura es también renunciar a estar activamente en el mundo y a poder digerirlo para uno mismo. Incluso cuando uno está escribiendo, resuelve sus propios problemas internos, crea una distancia entre la realidad y uno mismo que permite analizar la realidad de una manera más honda.

No, todavía no me he sentido tentada a desistir. A veces paso épocas sin escribir, pero casi siempre esas épocas son muy fructíferas en términos de poesía como ahora que hemos estado en esta situación en Nicaragua. No he escrito mucha narrativa, pero sí mucha poesía.

El empoderamiento de la mujer está siempre detrás en su obra. Aunque la civilización dé pasitos hacia atrás según la época, ¿hay avance real –con mayúsculas– tal y como nos cuentan que existe en este terreno?

El empoderamiento de la mujer sí está detrás de mi obra porque creo que es un aspecto extremadamente importante del futuro. Yo creo que los hombres y las mujeres tenemos que llegar a ese momento en el que nos reconozcamos el uno en el otro. La desigualdad es absolutamente inaceptable porque plantea un nivel de explotación muy temprano en la mente de los seres humanos. Un niño que crece en un lugar donde la madre está sometida al padre recibe un mensaje de que el mundo es de una determinada manera y luego no puede salir de ese círculo vicioso. Entonces para mí la literatura tiene un papel que jugar en ese sentido. Yo pienso que sí hay avances grandes.

La mujer entró en la literatura en el siglo XIX con plumas como la de Virginia Wolf, la de Jane Austen, las que se dieron a conocer en esa época, Brontë, Emilia Pardo Bazán en España. Realmente hubo voces que lograron romper el techo de vidrio y colocarse como pares de los escritores de la época. Y eso es un avance.

También en la literatura de América Latina ahorita, hay un boom femenino que la crítica ha tratado muy machistamente a mi juicio porque se menosprecia un poco el hecho de que las mujeres escribamos sobre nuestro mundo interior, el mundo privado, el mundo de la domesticidad, que nadie ha tocado realmente en toda su dimensión y en todo lo que eso significa para la mujer. Y al tocar ese mundo, al tocar el aspecto del cuerpo de la mujer, de tratar de destruir la cantidad de mitos que existen en la formación de la identidad femenina, eso ayuda a las mujeres a verse desde otra óptica, de una manera más libre y a ejercer su estar en el mundo también de una manera más consciente, que tiene que ver con luchar con un mejor posicionamiento por un papel más activo y no sometido, capaz de colocarse a la par del hombre en cuanto a puestos políticos, influenciar al resto de la sociedad. Eso es un avance definitivamente y si nos ponemos a ver cómo era la vida de los mujeres en los cincuenta y cómo es ahora, definitivamente hay un enorme cambio y ese cambio lo han hecho las mujeres. Nadie se lo ha regalado.

Las feministas pasan por muy duras pruebas para poder afirmarse, poder rebelarse en toda su dimensión humana. Es un proceso muy lento porque es un proceso cultural, no solo político. Pero poco a poco se van perfilando otras maneras de aceptar el feminismo y la feminidad como un fenómeno que no es pequeño sino absolutamente trascendente y que va a marcar la manera en que vivimos en los siglos que nos esperan.

“El país de las mujeres” seguro que caerá pronto entre mis lecturas. Tras escucharla en entrevistas me he enamorado de la historia antes incluso leerla (me encanta ese volcán que extiende lava que reduce la testosterona). El erotismo es un pilar de la misma. ¿Por qué tiende a asociarse el erotismo como si fuera un elemento de provocación? Es lo que percibo en esta sociedad que se jacta de haber avanzado.

El erotismo no es una provocación. Se ha escrito literatura erótica de mucho tiempo atrás pero el grueso, la mayor parte de esa literatura, la han escrito los hombres. Creo que lo novedoso es que lo estén escribiendo las mujeres ahora. Hay que ver que escándalo causa que una mujer se haga dueña de sí misma, de su propio cuerpo y pueda reclamar para sí el placer, el derecho a compartir con el hombre lo que significa la manera en que somos seres orgánicos que tenemos una manera absolutamente vinculada al cuerpo con el que percibimos la realidad.

Yo empecé a escribir literatura erótica muy joven –que no es la única que hago por cierto–, pero el hecho de que incorpore dentro de mis novelas la vida íntima de los protagonistas se ha considerado como algo subversivo y creo que lo subversivo es que la mujer escriba como sujeto y no como objeto de su sensualidad y su sexualidad.

Conozco a muchos hombres que dicen ser defensores de las mujeres e incluso que alardean de “amarlas” como concepto global. Aunque luego sus comentarios privados y actitudes estén plagados de micromachismos. ¿Puede que sea una “pose muy cool” entre los varones?

El lenguaje de los varones va a cambiar en la medida en que la realidad cambie. Obviamente este lenguaje soez o burlón tiene que ver con un mecanismo de defensa, de restarle el poder a la mujer y que sienten que la mujer ejerce sobre ellos mismos. Entonces la manera con la que lo contrarrestan es usando la burla, la chacota. Creo que el movimiento #metoo va a marcar un antes y un después en la manera en que los hombres se expresen de las mujeres. Hay que tener en cuenta que este movimiento ha sido una especie de detonante, de discusiones. Es casi imposible que el hombre deje de recibir esos chistes y cosas que le mandan los demás hombres sobre las mujeres, pero cada día se va viendo más misógino y más poco correcto, y los hombres también están reaccionando de manera positiva porque ya no tienen nadie a quien rendirle cuentas.

Fue la primera mujer galardonada con el premio hispanoamericano de novela “La otra orilla”. ¿Es una de sus mayores satisfacciones o una más entre los premios recibidos en su carrera?

Ese premio fue una satisfacción. Desafortunadamente desapareció esa parte de su trabajo de la editorial Norma pero para mí fue un gran éxito lograr ese premio, como otros: el Seix Barral de Biblioteca Breve, para mí el más importante, el premio Ebhert de Alemania, el premio Sor Juana Inés de la Cruz…

Cada premio ha traído su satisfacción especial y no puedo decir que ningún premio es uno más. Cada premio es apreciado, agradecido y compartido extensamente con la gente que a uno lo quiere.

¿Es autora de inspiración o constancia; o de ambas con diferentes porcentajes?

Para la poesía soy autora de inspiración, para la novela de constancia. La poesía es un hecho que no controlo, me viene de repente y es un producto de la inspiración. En el caso de la novela hay días mejores que otros, pero la disciplina de sentarse y trabajar es fundamental y tiene que ver con la constancia. En la medida que una es más constante, la urdidumbre de una trama de ficción se va profundizando y se va armando. Si uno deja la novela mucho tiempo corre el riesgo de perder el hilo, ese primer sentimiento de los actores. Hay que controlarlo.

Comenzó a escribir al escuchar frases y voces en su cabeza que pedían ser escritas. ¿Le sigue ocurriendo? ¿Ahora es diferente? ¿Tiene ya domadas esas voces y sabe qué hacer con ellas?

 No, me encantan las voces en la cabeza porque es la imaginación actuando y hay ciertos hechos que disparan la imaginación y esas son las voces. Oigo frases, siento eso que se llama inspiración y que de repente me dicta en la cabeza; frases, imagen, ideas. Si tengo la oportunidad de detenerme cada vez que la inspiración me toca el hombro, logro escribir un poema, anotar algo que me servirá después para una novela.

Sí, creo que hay que dejarse invadir por esa hiperrealidad que existe alrededor nuestro y que no siempre percibimos. Esa realidad se manifiesta de muchas maneras y tiene que ver con la capacidad, con el estado de apertura hacia esa otra dimensión de la mente, que es la que empieza a urdir, pensar, crear. Si uno tiene abierto el poro de la creación, por ahí entran esas sensaciones, experiencias que luego se convierten en poemas y en novelas.

En la promoción de “Las fiebres de la memoria” también ha pasado por España. Un país donde se lee muy poco. Pero, ¿cómo ha sido esa gira por nuestro país? ¿Hay algo que le llame la atención de los lectores españoles?

Mi viaje por España con “Las fiebres de la memoria” fue muy satisfactorio. Siempre me encanta ir a España porque tengo ya un grupo de lectoras que me reciben, que me dan mucho afecto. Siento que me tienen en un lugar especial de su corazón y eso para un escritor es precioso. Es sumamente valioso sentir que uno ha logrado un puente de comunicación con personas a las que jamás ha conocido y que esas personas se han visto reflejadas en lo que uno escribe.

El público español es muy ávido, muy abierto a las posibilidades de la ficción y culto; que sabe lo que está leyendo, que discrimina, que sabe lo que es bueno y malo. Me mucha gusto que se acerquen, que quieran leerme y que me acompañen en este viaje por encontrar las claves de la existencia.

¿Qué lee normalmente Gioconda Belli? ¿Y en este momento?

 Leo bastante. Estoy leyendo a Paulina Flores actualmente, una joven escritora chilena que tiene un libro de cuentos que compré cuando estaba en Madrid. Leo mucho. Leer es lo que nutre a un escritor, lo que le ayuda a ver otros estilos, otras formas de abordar los problemas modernos. Por ejemplo estas mujeres jóvenes que están escribiendo son muy interesantes.

He leído a Samanta Schweblin. Tengo un libro de Laura Restrepo. Leí un libro muy lindo de Pablo Simonetti que me impresionó mucho sobre su juventud y como fue encontrándose su identidad sexual en medio de una sociedad represiva y un padre muy difícil. Uno desarrolla la empatía, la capacidad de ponerse en los zapatos de otras personas. Es intrínseco a la literatura, la capacidad del autor de experimentar a través de personajes cosas que no ha experimentado en la propia vida necesariamente y también incorporar lo que ha experimentado en la vida en los personajes.

 ¿Algún autor español que le guste especialmente?

 Los autores españoles me gustan mucho. Leo mucha poesía española. He estado leyendo a Manuel Vilas, un libro muy hermoso “Ordesa”, que me pareció un triunfo de la sensibilidad y de la calidad de la escritura. Me gusta Benjamín Prado, Luis García Montero, Almudena Grandes, Rosa Montero, Elvira Lindo…, muchísima gente que está escribiendo en España muy bien en este momento. Espero irlos leyendo poco a poco.

La pregunta recurrente: ¿en qué está trabajando ahora?

Estoy apenas empezando una novela nueva que no sé a donde va a llegar. Normalmente, si escribo cincuenta páginas y siento que sigue el manantial de la imaginación entonces sigo. Si no, me detengo y apenas tengo cinco párrafos. Estamos viviendo una situación muy difícil en Nicaragua que hace prácticamente imposible concentrarse en la ficción porque la realidad es tan dura.

El gobierno se ha empeñado en una campaña represiva como respuesta a una protesta popular que se dio en abril y llevamos ocho meses, más de quinientos muertos, seiscientas personas en prisión, más de treinta mil nicaragüenses han dejado el país, la economía está hundiéndose y el poder, Rosario Murillo y Daniel Ortega, siguen dando bandazos que van golpeando los principales pilares de esta sociedad. Parecieran una pareja de personas llenas de venganza que no han entendido que este país se levantó para pedir un cambio. No han sabido escucharlo y lo que han hecho es reaccionar defensivamente y atacar virulentamente a todas las personas que han expresado sus deseos de cambio, de que haya democracia y libertad en Nicaragua.

 

HUELLAS

 

Pronto me marcharé a selvas de humo y concreto

 andaré calles de ciudades hostiles

 mi nombre sonará a otro nombre

 mi rostro parecerá otro rostro

 Por eso aquí, esta tarde

 así quiero quedarme

 viendo desde lo alto mi rebaño de volcanes azules

 dejando que el paisaje se me crezca por dentro

 que el lago se me instale en los pulmones

 que las nubes se expandan en mi sangre

 que me nazcan volcanes en mis ojos

 que esta visión de mito y epopeya

 alimente los ríos interiores

 con los que me sostendré

 cuando abra la distancia su profunda tierra.

 

 

Poesía

Sobre la grama (1972)

Línea de fuego (1978)

Truenos y arco iris (1982)

Amor insurrecto (1984) - Antología

De la costilla de Eva (1986)

Poesía reunida (1989)

El ojo de la mujer (1991) - Antología

Apogeo (1997)

Fuego soy apartado y espada puesta lejos (2006)

Escándalo de miel (2009) - Antología

En la avanzada juventud (2013)

  

Novelas

La mujer habitada (1988)

Sofía de los presagios (1990)

Sortilegio contra el frío (1992)

Waslala (1996)

El pergamino de la seducción (2005)

El infinito en la palma de la mano (2008)

El país de las mujeres (2010)

El intenso calor de la luna (2014)

Las fiebres de la memoria (2018)

 

Premios y reconocimientos

Sobre la Grama - Premio Mariano Fiallos Gil de Poesía de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, 1972

Línea de Fuego - Premio Casa de las Américas de Poesía, 1978

La Mujer Habitada - Premio Novela Política del Año de los Libreros, Bibliotecarios y Editores de Alemania (Fundación Friedrich Ebert), 1989

La Mujer Habitada - Premio Anna Seghers, 1989

El Taller de las Mariposas - cuento infantil Premio Luchs (Lucha) del Semanario Die Zeit, 1992

Mi íntima multitud - Premio de Poesía Generación del 27, 2002

El País bajo mi piel - Finalista de Los Angeles Times Book Prize, 2003

El pergamino de la seducción - Premio Pluma de Plata, 2005 (Feria del Libro de Bilbao)

Fuego soy apartado y espada puesta lejos - Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla, XXVIII Edición 2006

El infinito en la palma de la mano - Premio Biblioteca Breve de Novela, 2008

El infinito en la palma de la mano - Premio Sor Juana Inés de la Cruz, 2008 (Feria Internacional del Libro de Guadalajara)

El País de las Mujeres - Premio Hispanoamericano de Novela La Otra Orilla, VI Edición 2010

Medalla de Reconocimiento del Teatro Nacional Rubén Darío por 25 años de labor cultural

Miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua

Miembro de PEN Club Internacional

Orden de las Artes y las Letras en el grado de Caballero que otorga el Ministerio de Cultura de Francia (2013)

Premio al Mérito Literario Internacional Andrés Sabella (2014)

Premio de Bellas Artes de Francia (2014)

Premio Eñe 2018 otorgado por el Festival Eñe en reconocimiento a su obra, trayectoria y compromiso cívico.