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Escribir novela negra

Luc Besson 

 

 

La novela criminal es ficción escrita principalmente con una finalidad lúdica y de entretenimiento, y tiene como tema principal el asesinato en todas sus variantes. Ese algo debe estar subordinado, cuando sea necesario, a la tarea de mantener a los lectores en vilo a través de todas y cada una de las páginas del libro. Obsequiarnos con momentos de alto disfrute en este mundo nuestro que hemos dado en llamar valle de lágrimas no es en modo alguno tarea fácil. El escritor de este tipo de novelas puede estar orgulloso de hacer algo que realmente valga la pena. Y el mal es quizá lo que más nos fascina. Un pacto especial con los lectores. Se oculta tal vez bajo la palabra MUERTE del título del libro o la de INSPECTOR. "Yo el autor me comprometo a considerar antes que a nada a ti, lector. Yo te entretendré, y lo haré con el relato de un crimen. Y de paso, sin que lo notes, puede que también te cuente algunas cosas sobre este mundo en el que vives”. Sólo que nunca debería notarse. El boceto original. Historia detectivesca clásica. Sí que existen los suficientes lectores como para que se considere la posibilidad de escribir una novela de este tipo, si uno se siente realmente inclinado a hacerlo. P. D. James: Siempre hay una misteriosa muerte en el corazón de la historia. Y hay siempre también un círculo cerrado de sospechosos (no cabe entonces la posibilidad de que aparezca alguien fuera de ese círculo y se vea involucrado en la trama, como bien podría pasar en la vida real).Cada uno de éstos debe tener un motivo creíble, oportunidad y acceso a los instrumentos con los que fue cometido. El detective debe descubrir el asesinato mediante una lógica deductiva que analice unos hechos ya expuestos con anterioridad al lector. ¿Debe ser siempre asesinato? En principio, sí. El crimen otorga al lector un paradójico sentimiento de que existe algo por lo que vale la pena seguir leyendo. El asesinato aporta a los lectores ese necesario empuje que los llevará a seguir con atención todos los entresijos hasta llegar a la página final.

“¿Quién lo hizo?". Sospechosos: Un círculo cerrado de sospechosos es meramente una cuestión técnica. LOS EDITORES MIRAN CON RECELO TODAS AQUELLASNOVELAS DETECTIVESCAS QUE SUPERAN LA CIFRA DE 80.000PALABRAS.Cómo elegir entonces ese círculo cerrado. Bueno, hay bastantes maneras de hacerlo. No es necesario aislarlos en una casa medio oculta bajo 3 metros de nieve, aunque se podría poner esa o alguna otra limitación física; después de todo, son los mismos lectores los que prefieren el círculo cerrado, y para ello la mayoría están dispuestos a dejar de lado por un momento el escepticismo y la incredulidad. Tan sólo una persona que supiera que X iba a estar allí en aquel preciso momento pudo haberla matado. El lector se habrá dado cuenta, aun sin saberlo, de que allí se halla el límite que ponemos al juego, y continuará felizmente sumergido en la historia. Cada uno de los sospechosos debe tener un motivo creíble para para el crimen. En este particular mundo artificial que estamos creando, bien pueden necesitarse seis motivos diferentes. La vanidad. Fíjate bien en tus conocidos y amigos, observa respecto a qué son un poco vanidosos o presuntuosos y multiplícalo por diez. Ahí tendrás los motivos: Ganancia económica. Autoprotección. Conservación de un status. Miedo. Protección de un ser querido. Principios. Venganza. Para conseguir poder. Compensación por una humillación sufrida en el pasado. Eliminación de barreras que impidan la felicidad sexual. Celos. El simple hecho de hacerle un corte de mangas al mundo entero. Los sospechosos serán personajes de cartón, trazadosfundamentalmente desde el exterior y caracterizados por unos rasgos típicos que los definen y diferencian. Son personajes de cartón, aunque retratados con una tremenda vitalidad. Tan sólo el detective necesitará ser visto quizá desde un ángulo más profundo. Una oportunidad. Un motivo. La capacidad para matar. La capacidad para haber podido cometer ese asesinato en particular. Una razonable oportunidad para cometer el crimen y un razonable acceso a los instrumentos con los que ha sido cometido. El detective. No ha de ser necesariamente un profesional. Lo tendrás difícil si utilizas a un protagonista como una institutriz victoriana. No se necesita aprender demasiado respecto a procedimientos policiales. Podemos fijarnos para la descripción en alguien que conozcamos bien, o incluso en uno mismo. “Un sencillo profesor de escuela tal y como lo había sido también mi padre, y ello me permitió en un momento dado utilizar los datos. ”Miss Marple. El ansia de esta mujer por llegar a conocer hasta el mínimo detalle de la vida de sus vecinos. Puede que no sea muy susceptible de aparecer en lo que llegue a ser tu futuro libro. El mejor lugar para guardar una carta es el mismo escritorio. Fijarse en alguien conocido cercano a nosotros, sobre todo si se tiene intención de continuar con el personaje en futuras obras. Pistas. El autor está obligado a jugar contra el lector, a la vez que le cuenta una buena historia. El escritor de novela detectivesca inteligente contará la verdad de tal manera que sean los mismos lectores los que acaben engañándose a sí mismos. Pensar por nosotros mismos que esa es una simple descripción de no tiene nada que ver con el desenlace final. Se puede ocultar algo más fácilmente si lo incluimos en una larga lista que lo disimule, pero debe aparecer que la lista está ahí por algo. Lo mejor es tratar de encontrar un argumento que surja de algo sobre lo que realmente nos gustaría escribir, un tipo determinado de personas, una situación que conocemos o sobre la que nos gustaría indagar un poco más. Uno fabrica una trama y un motivo perfectamente razonables y que justifican a la perfección el asesinato, y lo único que acaba contando lector es el asesinato en sí. Escribir un pequeño ensayo sobre cada uno de nuestros personajes principales, y sabiendo lo máximo que podamos sobre sus vidas y caracteres. Mucho de lo que inventamos no aparecerá en la versión final del libro, a menos que sea relevante y necesario para la historia del asesinato. Lo más sencillo es que suceda al inicio de la historia, como en la citada frase de P. D. James "El cadáver sin manos yacía en el suelo de un pequeño bote". HACERLE SABER AL LECTOR DE UN MODO U OTRO QUE EL ASESINATO VA A SER COMETIDO. Hacer que exista un primer intento de asesinato fallido, y si eres como Ágata Christie, que la víctima sea el asesino. Hacer que haya un crimen menor previo al gran asesinato. Que existan amenazas, ya sean clara o veladamente expuestas. Esto puede parecer un truco obsoleto. Pero no lo es. Utilizar el humor; si lo que escribimos no atrae la atención del público por completo, al menos que entretenga. Describir un escenario y contexto interesantes, y de un modo interesante. El diálogo rápido en lo más adecuado en estos casos. Por mucho que se quiera retrasar el asesinato nunca es conveniente que aparezca después de que haya transcurrido un tercio de la historia. No hay por qué limitarse a un solo crimen. Ágata Christie recomienda una segunda muerte como método refuerzo cuando exista el peligro de que la historia se tambalee.

Habitaciones cerradas. Toda una descarada lección sobre la idea y el uso de las habitaciones cerradas la da dado Dickson Carr. El misterio de las habitaciones cerradas puede ser un acompañante secundario de la historia principal, tal y como tuve la ocasión de llevar a cabo en El perfecto asesinato

,mi primer libro sobre el inspector Ghote. Hacer que el asesinato acaba resultando tan sólo un accidente, aunque parezca extraordinario. Hacer del asesinato un suicidio en el que, para burlar al mundo entero, se consiga hacer desaparecer el arma. Jugar con el momento en el que la habitación fue cerrada, usando por ejemplo una variante del tan conocido truco de mover las manecillas del reloj. Hechizar a la víctima, con el método que uno crea más moderno, para que ésta se suicide habiéndose encerrado primero en la habitación. Hacer que la habitación herméticamente cerrada esté vigilada por un personaje no muy de fiar, aunque así lo parezca. La primigenia historia detectivesca no es en su esencia una historia. Es un puzzle estático. El final debe ser algo sorprendente e inesperado. Que el lector vea cómo el detective lleva a cabo interrogatorios con todos y cada uno de los sospechosos. Una sucesión de interrogatorios excesivos resulta tedioso y aburrido para el lector. De vez en cuando es recomendable, como diría Ágatha Christie, incluir otro asesinato. Escribir dos cosas: una, la trama, esto es, el asesinato y cómo ocurrió,y quizá también como se ha visto; y dos, la historia que es, toscamentehablando, lo que ocurre al principio, lo que ocurre después, y después.LA FORMA ES UNO DE LOS ASES EN LA MANGA. Contar la historia. A menudo pienso que este es el mejor consejo que puedo dar a cualquier aspirante escritor: ESCRIBE. Si escribes, piensa con quién estás hablando, y después cuéntale lo que quiere oír.

Las variaciones modernas. Historia invertida, esto es, un misterio que comienza cuando vemos al asesino en el momento de cometer el crimen, y cuyo interés radica en cómo este es descubierto, pese a la aparente perfección de su método. Historia de vuelta al escenario, en la que el interés es el mismo tanto con respecto al marco ambiental como la historia detectivesca en sí. Cómo-lo-hizo, libro en el que pronto se sabe quién es el asesino, pero en el que no hay modo de arrestarlo hasta que, finalmente, se da con un método agudo e ingenioso para descubrir y probar su culpabilidad. Por qué lo hizo. Novela cuyo interés radica en mostrar que alguien que podría haber cometido un asesinato, pero cuya autoría parece claramente imposible por falta de medios, es visto como psicológicamente capaz después de todo. El factor rompecabezas se reduce, los personajes son mucho más vívidos y reales. La historia invertida. La identidad del asesino no se mantiene oculta hasta el final y las páginas más interesantes deberían ser siempre las de la explicación final. Mantendrán en vilo a nueve de cada diez lectores. Narrado desde el punto de vista del asesino. Premeditación, con claro reconocimiento desde el principio de quién es el asesino. Historias invertidas, historias que aparentemente parten de la base opuesta. El tirón literario del que lo hizo se convierte ahora en el tirón de qué hizo mal. El misterio queda al descubierto desde el principio. Lo único que se debe poner frente al lector, si no decir exactamente, es aquello que finalmente acabará delatando al asesino. De nuevo, debe haber un motivo creíble. Aquí también necesitamos un detective, por supuesto. Y con losmismos defectos y virtudes del el de la clásica historia detectivesca. Es curioso, pero dejar al descubierto el misterio del principio no debilita la historia. Veremos que el hecho de que el lector sepa quién es el asesino importa bien poco. Lo podemos comprobar releyendo cualquier buena historia detectivesca clásica en la que ya sepamos que de ser culpable; probemos, por ejemplo, con una de las mejores obras de Ágatha Christie: es casi tan fascinante admirar cómo lo hace como que dejemos que nos descubra una vez más quién lo hizo. El asesinato debe, sin caer en el ridículo, ser sorprendente y digno de atención. Habremos iniciado nuestra historia contando con todo lujo de detalles cómo se cometió el crimen. Es el caso de la historia invertida: se trata dela dificultad de hacer de un hecho concreto y estático una narración con ritmo y dirección. Se pueden llevar a la práctica mecanismos como el de un segundo asesinato para golpear emocionalmente al lector.