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Disparador Creativo

  por Toni Planells

 

Lo político como disparador para urdir ficciones

 

  

En plena apoteosis final de la trilogía larssoniana vuelvo a preguntar y espero –por favor, por parte de mi querida audiencia– alguna respuesta a esta mini-encuesta que te propongo. Cuando se trata de montar una narración, un cuento, una novela, una ficción: ¿tú que crees que es más adecuado, tramar o urdir? Contéstame pues tengo serias dudas sobre ambos verbos. Disparadores atrás, hablábamos –-en abundancia–sobre los medios de comunicación en general y la prensa, en particular, como fuentes de inspiración para la escritura. Hoy, volvemos a las andadas. A petición de una amable e insistente lectora vamos a reflexionar sobre lo político, en casi todas sus dimensiones, como fuente de inspiración, como pozo sin fondo de realidades que no sólo superan cualquier ficción sino que crean un género -ajeno a casi todos los géneros- que alguien, en su momento, calificó de política ficción y que colocan a los profesionales de la política como los seres menos creativos que existen (sólo hace falta oírlos en campaña) a excepción de cuando se trata de meter mano en la caja y –en consecuencia– en el dinero público. Y, naturalmente, va a ser necesario echar mano de lo mediático: prensa, radio, televisión, boca-oreja o simple rumorología para inspirarse; para obtener un punto de partida con el que comenzar a fabular desde el humor, el drama, la intriga, la sátira el misterio, el suspense, la moralina y todo aquello que creas que puede interesar a tu lector. Así pues vamos pallá.

 

Escribir desde la política y sobre la política

(Escribir desde la corrupción, la prevaricación, el chantaje, el cohecho, el espionaje, el hurto, la manipulación o desde la clandestinidad, la oposición, la disidencia.) 

 

 

Ochocientas razones para inspirarse, de momento…

Estoy de viaje y leo un periódico local (no citaré cabeceras, ni apellidos, ni apodos, ni lugares, ni siglas de partidos políticos, ni ciudades) que, curiosamente, se jacta -en portada- de no publicar ofertas de comercio sexual. Para una persona de natural curiosa como tú, que te dedicas a la escritura, siempre es interesante y necesario -cuando viajas- conocer la actualidad y los intríngulis (los busilis que dirían los antiguos) del lugar que te acoge. Leo uno de los rotativos locales sin esperar grandes noticias que me alegren el día ni acontecimientos insólitos que me chuten una necesaria sobredosis de optimismo. No están los tiempos ni para alegrías ni para esperanzas ni para chutes ni para optimismos cuando un titular de portada llama mi atención: Más de 800 (que se sepan) políticos, funcionarios y empresarios, en todo el país, han sido imputados (no se indica desde cuando) por corrupción. Ochocientos casos diferentes, con ochocientas trampas diferentes, con ochocientos y muchos más personajes diferentes, cada uno de ellos con sus razones, sus habilidades, sus creencias políticas, sus club de fans y sobretodo con su particular visión e interpretación de la democracia a la que todos sin excepción apelan en uno u otro momento del proceso judicial. Desde el o la que se deja sobornar por algunos trajes a medida, por un tresporciento previamente pactado, por unas vacaciones millonarias, por un rolex de veintitrés mil euros, por un edificio histórico convertido en vivienda unos cuantos centenares de miles de euros por debajo de su precio de mercado. Aquí tienes ochocientos disparadores a tu disposición para tramar o urdir como más y mejor te convenga una bien traída historia de los cientos de páginas que quieras. Pero hay otras formas de escribir con lo político como punto de partida. Claro que lo que se lleva, lo que más morbo despierta ahora es el desenfrenado amor de los políticos corruptos hacia el llamado vil metal y las mil y una habilidades para conseguirlo.

 

Cada cohecho tiene su ficción, cada prevaricación su trama

Nunca he sabido si el político busca el poder o el dinero. O ambas cosas ya que deberíamos suponer que quien posee una de ellas, automáticamente puede poseer la otra. El poder que da dinero. El dinero con el que comprar poder. La erótica del poder, la erótica del dinero. Somos un país democráticamente joven y hasta ahora no habían aparecido en los periódicos nombres y apellidos de quienes se han pringado las manos con prebendas, cohechos, nepotismos y prevaricaciones. En anteriores regímenes, básicamente dictatoriales, era como si la clase política española fuese de una honestidad homologada mundialmente. Nunca antes hubo chorizos. Fue necesario que llegase la democracia para que saliese a flote la corrupción y los corruptos. ¿Te atreverías a ficcionar -en plena dictadura franquista, con todo lujo de detalles- una situación históricamente cierta, un caso real, con una estructura narrativa y unos personajes supuestamente ficticios? Si tiras de hemeroteca o de google puedes encontrar casos muy substanciosos tales como Matesa (Exportación irregular de telares) y el de Redondela-Reace (Desaparición de 4.000 tm de aceite). O ya en plena democracia el caso del aceite de colza o síndrome tóxico causante de setecientas -todavía misteriosas- muertes y veinte mil personas gravemente afectadas.

 

Del chiste al hecho hay poco trecho

¡Viva Honduras! grita con marcial entusiasmo el Ministro de Defensa de un determinado país en el acto de homenaje a El Salvador. Juro por mi honor que cumpliré con honestidad el cargo de Ministro de Justicia, cuando el despistado exalcalde en cuestión estaba siendo nombrado precisamente Ministro de Industria. El alcalde de la ciudad, famoso entre la ciudadanía por sus ocurrencias y meteduras de pata verbales, visita una escuela. Acabada la visita pronuncia un breve discurso en el que confiesa que he quedado encantado con la escuela y el grado de preparación de los alumnos. Tan contento he quedado que he decidido regalar a la escuela un globo terráqueo de tamaño natural. Son graciosos los errores de los políticos, mientras no cuesten dinero al ciudadano. Por esa razón hace más de veinte años que el humorista Eugenio contaba un chiste en le que ya se ponía en duda la honorabilidad de la política y de los políticos. Un señor aparca su coche frente a las Cortes en Madrid, Carrera de San Jerónimo. Se le acerca un ordenanza y le advierte que no puede dejar el coche ahí, que dentro de un momento van a salir los diputados a lo que el ciudadano responde: gracias, no se preocupe, el coche lleva alarma antirrobo. Hasta aquí el chiste.

 

No dudes que por muy feraz que sea tu imaginación,

siempre habrá una estrategia que la supere con creces

Ahora la realidad, disfrazada de chiste, veinte años más tarde. Siguiendo con mi costumbre, leo un periódico en una ciudad española a la cual viajo. La noticia de portada es verdaderamente impresionante. Una directora general de vete a saber que negociado de un gobierno autonómico, ha sido pillada metiendo las manos en la caja de los dineros públicos. La noticia tiene gran relevancia no solo por la cantidad de lo sustraído sino por la foto que ilustra la noticia. En ella, en la foto se entiende, se ve a la susodicha, una cuarentona entrada en carnes con un perrito faldero a cuestas en una mano y en la otra mano sosteniendo el recipiente donde guardaba parte del botín: ¡una lata de colacao de esas de toda la vida! Y ¿dónde guardaba la lata con parte del botín? ¡Enterrada en el huerto-jardín delante de su mismísima casa unifamiliar separada de la calle por una débil valla de madera! ¿Eres capaz de novelarlo, darle forma y escribir una narración en clave de humor? Otrosí: iba por la vida pagando con billetes de quinientos euros. ¿Cómo que no tiene cambio de quinientos para el periódico? Pues no tengo nada más pequeño… sospechoso ¿no? Un padre de esos llamados de la patria, presidente de mil fundaciones, asociaciones, círculos y patronatos culturales de alta representatividad ciudadana y patriótica y su secretario, ambos con un esquilme sobre estas respetables instituciones -registrado hasta el momento- de más de veinte millones de euros, cargaba sobre las instituciones que presidía las vacaciones familiares, las bodas de la familia, los gastos de albañilería, fontanería y pintura de los inmuebles de su propiedad, así como sus juergas en las que hasta los condones iban a cargo de tales organizaciones culturales. Como dirían mis hermanos argentinos ¿vissste que fácil es la creatividad con un periódico cerca? ¿Te atreves con los datos que te he dado urdir una trama o tramar un urdido con el más alto grado de complejidad, sofisticación y lío financiero? Así pues que podemos afirmar, tal como están las cosas, que cualquier noticia en la que estén involucrados políticos y empresarios vinculados con la política, puede superar cualquier ficción, por muy ficticia que sea.

 

Pero de la política ha salido y puede salir muy buena literatura

Dice Roland Barthes que escribir siempre es un acto político: ¿acaso Hamlet, Fuenteovejuna o El nombre de la rosa no son excelentes ficciones políticas? La política y el chanchullo político han dado muy buenos escritores y muy buena literatura. Desde los malditos y muchas veces olvidados maestros norteamericanos de la novela negra (Hammet, Chandler, Ellroy, Himes, Mc Donald…) hasta los Updike, West, Roth, los británicos Orwell, Graves, Le Carre, Greene, pasando por nuestros propios Vázquez, Mendoza, Cabré, Vargas Llosa, Cabrera, Cortázar, sin olvidar Yourcenar, Saint-Laurent, Zola, Girardoux, Carlo y Primo Levi, Eco, Camilleri, Carlotto, Saviano, Vassilikos, entre muchísimos otros y que me perdonen los muchos e importantes ausentes que por razones de espacio se me han quedado en el tintero, estén donde estén.

 

En la ficción política también hay clases

Voy a intentar establecer diferentes formas de tratar la política como disparador para escribir y como motivo para crear entresijos, formas y costes de alcanzar el poder, líos familiares y empresariales, nudos, desenlaces, prostituciones, manipulaciones, enajenaciones…  Vamos a establecer tres grupos clasificatorios; 1º.-Ambiciones: son los deseos. Lo que -a fin de cuentas- se quiere conseguir. 2º.-Emociones: son los señuelos para captar la atención, la confianza o el interés. También pueden ser los artificios para engañar y manipular. 3º.-Medios: es el precio que se está dispuesto a pagar o el camino que se está dispuesto a seguir para conseguir aquello que se ambiciona. Veamos pues esas tres categorías de ingredientes y como combinarlos.

 

1º.-AMBICIONES                  2º.-EMOCIONES                       3º.-MEDIOS

Poder absoluto                       Verdad                                    Soborno

                         Enriquecimiento                     Mentira                                   Promesa cargo público

                    Prestigio personal                   Falsas promesas                    Comisiones ilegales

               Reconocimiento público         Mejora social                         Favores sexuales

                                 Represión para la paz social   Deseo. Amor. Amistad.         Cargos a miembros partido

                                                     Bienestar social                       Honestidad-Transparencia     Prebendas personales y empresariales

            Libertades democráticas        Astucia                                     Nepotismo      

                                           Valores humanos                    Estrategia                               Posibilidad enriquecimiento fácil

                                                    Objetivos del partido              Lucha clandestina                   Honestidad, transparencia y eficiencia

            Beneficio común                    Libertad-Independencia           Gestión eficaz

 

Vamos a trabajar  diversos casos desde muy complejas motivaciones

Lee atentamente cada una de las tres columnas y escoge (premeditadamente, a dedo o al azar) un concepto de cada columna. Los tres conceptos –por muy contradictorios que te parezcan te marcarán la trama de tu exitosa novela, cuento, narración o trilogía. Intenta suponer por un momento que por pura suerte vas a tener que combinar Valores humanos con lucha clandestina y soborno. ¿Cómo se come eso? ¿Cómo puedes resolverlo? Difícil ¿no? Hasta que no reconozcas que el grado de dificultad determina el grado del éxito, no vas a resolver tus dificultades creativas ni vas a tontear con éxito, con el éxito. Piensa que en la ficción política todos y todas son susceptibles de corrupción, prevaricación, chantaje, cohecho, espionaje, hurto y manipulación, estando, o no, en la clandestinidad, la oposición o la disidencia. O la derecha o la izquierda. Tal como está la relación entre la política y la sociedad a partir del mangoneo de los políticos, al margen de los partidos y las ideas, vamos a tener que repasar atentamente la historia de los últimos setenta años para escribir con éxito la ficción política antes que los políticos se queden solos antes las urnas con el más sorprendente índice de abstención de todos los tiempos. Ellos se lo habrán ganado mientras tú ganas premios con una historia de amor y política clandestina en las barricadas de la guerrilla urbana en una imaginaria y ultratecnológica cuarta guerra mundial.