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Usted puede llegar a ser escritor

 

Si usted domina estos cuatro tipos de ejercicios: escribir de manera seminconsciente, escribir a la fuerza a una hora  fija, saber observar de una manera activa y saber fijar a  voluntad su pensamiento, Dorothea Brande le promete que  usted puede llegar a ser escritor. En 1934, la autora propone una serie de ejercicios para poner a prueba la capacidad  de escritor.

 

1. Se levanta usted por la mañana treinta minutos antes de la hora habitual y, sin vestirse ni comer, se pone a escribir inmediatamente lo que le pase por la cabeza, durante treinta minutos, sin parar, en un estado de semi-vigilia.  Esto, para favorecer la escritura creativa directamente brotada “del inconsciente”.  Guarda los papeles para leerlos todos juntos un mes más tarde.  Sólo entonces lleve a cabo un juicio crítico sobre su producción para ver sobre todo sus Puntos fuertes: diálogo, descripción, discusión... Esto ayuda a determinar una vocación para un determinado género: teatro, novela, ensayo...

 

2. Por la mañana, considere el tiempo de que dispone y fíjese para un momento de la jornada un rato libre de veinte minutos, durante los cuales se promete a sí mismo escribir.  Mantener esta promesa pase lo que        pase.  Escribir a la hora fijada. ¿Qué?  Lo que usted quiera.  No releer lo escrito sino mucho más tarde.  La autora pretende que si usted no logra culminar este  segundo ejercicio, es decir, sí usted encuentra demasia-       do a menudo un pretexto para eludir su compromiso de escribir, es señal de que no tiene vocación y más vale que renuncie a este oficio.

 

3. Para los novelistas que tienen que hacer descripciones, también, al menos cada mes, conservar y desarrollar el sentido de la observación.  Para ello, al subir al autobús, por ejemplo, haga como si se encontrase en un planeta extraño; intente observarlo todo y anotarlo mentalmente de una manera precisa. (Por ejemplo, que el conductor parece tener unos cincuenta años, que tiene algunos cabellos grises, que su traje es azul marino, que lleva zapatos marrones con cordones, que el autobús huele a plástico recalentado, que el asiento está  pegajoso al tacto, etc.) De regreso en su casa, escribir todo esto.  Este ejercicio está  destinado a romper las costumbres y a mirar las cosas “con ojos nuevos, como los de un niño”.

 

4. El ejercicio más difícil -pero que pondrá  a prueba su capacidad de escritor potencial- es la concentración mental.  Para comenzar, tome un objeto bastante neutro -como una pelota gris- y concéntrese  sobre él.  Tiene que ralentizar el flujo de sus pensamientos hasta concentrarlo en un solo pensamiento: la pelota.  Después, suavemente, cierre los ojos para no verla.  Y conserve en la mente su imagen durante el mayor tiempo posible.

Al cabo de algunos ensayos, usted debería ser capaz de sustituir la imagen de la pelota por la de, por ejemplo, uno de sus personajes, y “verlo” como si estuviese allí delante de usted.  Y ello de manera de poder describirlo por escrito con todo detalle.

 

Y ello inclusive si en principio no cuenta con un especial talento para ello. Este talento vendrá  después, a través del estudio, la reflexión, los ejercicios de escritura, el atento estudio de los grandes autores, etc.  Pero, antes que nada, debe dominar la única cualidad que encierra todas las demás: saber “conectar con su inconsciente” para poder extraer de él las mil y una riquezas que allí dormitaban.