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¿Qué ocurre con el manuscrito cuando

uno lo envía a una editorial?

 

“Trabajé duro casi un año, me desesperé por encontrar las palabras más precisas, porque la estructura estuviera equilibrada, por desarrollar una buena idea, que me pareció atrapante y actual.

Envié el manuscrito de mi novela a una editorial y recibí como respuesta el rechazo en una carta.

Sin embargo, pienso que mi novela es mejor que muchas de las ya publicadas, pero como no soy nadie... Ni se la habrán leído.

¿Cómo es el proceso en estos casos?”.                                                                                

Roberto Arcos

 

 

Unos cincuenta mil nuevos títulos aparecen en nuestras librerías anualmente. De esa cantidad, diez mil son obras literarias.

Aproximadamente un mes después de recibir la obra, el editor responde. Puede ser cortésmente rechazada mediante una carta que suele comenzar: “Independientemente de la calidad de la obra...”. Sin embargo, de la calidad de la obra se trata, pero se intenta no amargar al ilusionado escritor. Puede mostrarle interés por considerar que promete como autor, sin que decida publicar, o sugerirle cambios para publicarle. Si la respuesta se retrasa, se puede consultar por teléfono.

 

Se sabe...

 

Que los lectores editoriales pueden cometer errores. Hay datos al respecto. Juegos de la edad tardía, de Luis Landero, fue rechazado varias veces, igual que Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. También lo fueron las novelas que Marguerite Durás  y Doris Lessing enviaron a su editorial con seudónimo.

Que los editores miran los datos del escritor para asegurar ventas y existen presiones y amiguismos.

Que los que promueven la autoedición afirman tener un comité de lectores. Suele ser falso. Admiten casi todo por ser su negocio.

Que existen robos, pero no es lo habitual. Se dice que Patrick Süskind escribió El perfume basándose en la idea de un escritor rechazado, aunque los lectores dicen que eso es una fantasía del escritor frustrado.

 

Nuestras recomendaciones

 

1. Asegúrate de que envías a una editorial medianamente seria. Si lo es, se puede afirmar que todos los manuscritos enviados son leídos. Pese a todo, muchos son desechados tras una lectura de veinte o treinta páginas. Cuentan con un comité de lectura encargado de hacer una primera criba del material. En su informe, el lector editorial resume el argumento del libro, valora su calidad, lo engloba en un género, puntúa su originalidad y lo sitúa dentro de la línea editorial de la empresa. Si el informe es positivo, se contrastan opiniones y el editor decide si lee él mismo el texto.

 

2. Trata de conocer las colecciones y el mercado al que se dirige la editorial. Selecciona cuidadosamente dónde podría encajar el libro. No pierdas tiempo, dinero y esperanzas con las otras.

 

 

3. Apunta a las editoriales más importantes, pero, una vez descartadas,  baja el listón. Muchos fueron descubiertos por editoriales pequeñas y rechazados por los popes, como Juan Manuel de Prada o Juan Bonilla.

 

4. Los manuscritos enviados deben registrarse previamente y deben ir acompañados de una carta en la que el escritor debe presentarse en forma sucinta: los datos  personales y un breve currículum. Ahora está de moda enviar una foto junto al manuscrito y también firmar con seudónimo. No están bien vistas las portadas con dibujos o algo similar. La sobriedad y la pulcritud son los requisitos, en formato DIN A-4, generalmente, y mecanografiado a doble espacio.

 

5. Solicita una copia del informe. Seguramente te será denegada, pero se puede intentar.


6. Envía la novela a otras editoriales y a una agencia literaria. También puedes cambiar título y seudónimo y enviarla de nuevo a la editorial que la rechazó.

Y que la suerte te acompañe. También cuenta.

 

 

 

Y que la suerte te acompañe. También cuenta.