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Michael Ende

“Cada libro es una nueva aventura en la que me abandono...”

 

El 14 de noviembre de 1994 el semanario alemán Die Zeit publicaba, en su suplemento, una entrevista con Michael Ende.

 

 

A escritores de libros que, con frecuencia, juegan en mundos fantásticos, como usted en los suyos, se les reprocha enseguida ser escapistas. ¿Huye usted de la realidad?

 Cuando escribo historias en la cuales se valora un inocente tono de voz, es justamente porque he conocido lo insoportable. No quiero ninguna reproducción de la realidad con el criterio de uno por uno. Eso lo considero imposible. Cada novela que produzco es una realidad de palabras. Cuando, a pesar de esto, el lector dice que eso le recuerda una situación específica, tanto mejor. Entonces la creación, por decirlo de alguna manera, es un modelo para la realidad. Más, creo yo, no se puede hacer.

 

Después de haber trabajado mucho tiempo en un libro ¿sigue siendo usted el mismo?

Cada libro es una nueva aventura en la que me abandono y de la que no sé a dónde me llevará. Al escribir siempre entro en una grave crisis en la que, de repente, tengo que movilizar todas las energías. Energías que yo no sabía que tenía. Así experimento algo nuevo en mí mismo. Por eso usted no puede comparar sin restricción alguna mis libros entre sí. Esto ha aturdido a algunos críticos porque están acostumbrados a que, una vez en un nuevo libro, me habré convertido en otro. Cada nuevo proyecto tengo que abordarlo simplemente de manera distinta y comenzarlo como nunca escribí un libro. En esto no es tan importante cómo será acogido por la crítica sino cómo lo encuentra el público. Pues reconozco gustoso que no escribo para el cajón. Por supuesto que me alegro cuando el público demuestra que he dado en el clavo. Después de haber trabajado durante años en un libro —como por ejemplo con Momo durante seis años—, ¿no llega entonces enseguida, con cada crítica, una manera de destrucción?

No quiero enemistarme con todos los críticos, pero me he acostumbrado a críticas reseñadas en virtud del número de columnas y no por lo que está adentro. Yo sé que esto suena muy provocador, pero una crítica de cuatro columnas da a mi libro más interés que un elogio de diez líneas aunque incluso sea igual de efusivo. El elogio de diez líneas, al día siguiente, todos lo han olvidado. Un artículo de cuatro columnas permanece en los lectores y piensan: esto tiene que ser algo interesante, me lo compro.

 

Creo que podría ser interesante el análisis de algún texto de  los que se reciben en la editorial. Se podría aprender mucho.

Una pequeña sección de “sitios” en Internet.

¿Qué pide un jurado de certámenes?

El ensayo reconstruye, interpreta, responde a interrogantes, analiza, establece críticas, defiende y ataca, propone toda clase de procesos.

Qué es lo primero que tengo que hacer para escribir un libro, un tema, una historia, ¿qué debo hacer para construir los personajes?

Los escritores más ilustres de la historia contando cosas de su vida y anécdotas curiosas sobre ellos/ artículos dedicados a la obra de un autor determinado, Un estudio detallado (en varios números) de autores como Kafka, Camus Sartre, Ionesco...

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