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Laura Restrepo: La tensión de lo prohibido

  “Nada de lo que se escribe puede carecer de conflicto. Cada línea tiene que ser conflictiva ella en sí misma”

“Escribir es un golpe de ojo”

 

 

¿Cómo construye las escenas?

Trabajo mucho la estructura de la novela. El computador a veces no me sirve, necesito tener todo a la vista y por ello organizo un sistema de fichas por colores que diferencio por escenas, por personajes. Parece un rompecabezas que desenvuelvo por todo el suelo de mi sala. Tengo diferentes clasificaciones; por capítulos, por acontecimientos, y ese rompecabezas lo voy moviendo a medida que voy escribiendo, pero es la mejor manera de tener la estructura delante de los ojos todo el tiempo. Por ejemplo, en mi última novela "Leopardo al sol", hay dos historias que se entremezclan y necesitaba que finalizaran al mismo tiempo. Había que llevar de manera sincrónica las dos historias para que desembocaran juntas y ese sistema me lo simplifica.

 

¿En ese recorrido va hacia adelante en el tiempo y hacia atrás, o lo planifica según el orden de los capítulos?

En ese caso utilizo un tiempo pasado para unas voces que son las que comentan la acción.Son una especie de coro en off y que representan la visión del ciudadano corriente, el que es ajeno a los acontecimientos pero que de alguna manera siente como le afectan. Y al mismo tiempo hay una voz en presente, que son los propios protagonistas, la de los hombres de acción, entonces eso también exigía dos niveles de estructura. Pero lo que más me interesa, una vez que lo he estructurado, es que el lector al leerlo no se de cuenta de lo que hay detrás .

 

¿Y para que no se note se lo plantea durante la escritura, en la corrección, o previamente?

Eso son problemas de estilo. Hay que ir puliendo esos bordes para que el lector no se de cuenta. Una estructura no debe parecer demasiado compleja. Hay que pulir hasta que el lector pueda entrar en ese relato y no se cuestione cómo se lo están contando.

 

¿Le interesa el narrador cámara como voz alternativa?

En ocasiones, cuando el tema lo requiere porque  hay una yuxtaposición de tiempos, o si eliges un lado poético y un lenguaje muy visual a la vez, es necesario.

 

¿Utiliza intencionadamente la adjetivación en la descripción?

Cuando cuentas un mundo muy concreto que el lector desconoce,  necesitas que vea y huela para que entienda la realidad humana, lo que hay detrás, y en ocasiones mediante la mezcla de tiempos y de lenguajes es necesaria la adjetivación.

 

¿Necesita apasionarse con un tema para poder escribir sobre ello?

La novela a la que hacia referencia anteriormente, cuenta las relaciones de dos familias implicadas en la mafia colombiana. Una mafia activa y viva en la actualidad  que tiene sus leyes como todas sus mafias. El argumento está sacado  originariamente de una investigación real a medida que ellos, los protagonistas, me iban contando sobre sus relaciones familiares, sobre sus códigos de honor, o su peculiar código de guerra. Por entonces yo era reportera de una serie de tv cuando empecé a meterme en el tema. En la primera versión de este material que eran los personajes reales, fui primero con las cámaras de tv para hacer un reportaje que salió en tres entregas, después me lo pidieron para una revista y se convirtió en material escrito. Más tarde una programadora de tv me lo pidió para una telenovela para hacer una especie de serie, y establecí el guión primero dividiéndolo en capítulos, pero sucedió que las personas de las que se hablaban amenazaron con poner una bomba. No les importaba lo que yo escribiera pero como sus mujeres e hijos veían TV, de ninguna manera permitían que ellos se enteraran de la historia de su familia por medio de la pantalla. Entonces la programadora se echó para atrás y por tanto lo transformé en ficción. Me documenté y comprobé que cualquier familia de éste tipo tenía sus códigos y sus tradiciones y los mismos esquemas de venganza. Averigüé y escribí algo más genérico. Dejaron de ser éstas familias iniciales sobre las que empecé a investigar. Durante este proceso transcurrieron once años. De todo ello lo que más me interesó fue la relación que tienen estos personajes en cierto modo reales, con la vida y la muerte. Desde mi punto de vista todo ello encierra  la tragedia griega.

 

¿Qué relación establece en la novela con el mundo de la droga?

En esta novela, la palabra droga apenas sale. En ella se habla de los negocios ilegales de los personajes pero he procurado que se sobreentiendan, sin nombrarlos directamente. Y también en contra de la fetichización que se han montado los americanos sobre la droga, cuando en realidad es un problema complejo sobre las relaciones humanas muy complicadas en Colombia desde cualquier punto de vista; desde concepción moral o desde los niveles de violencia. Se ha reducido la guerra contra la droga a un objeto, como si la droga pudiera ser la causante de una serie de situaciones, como si sólo se pudiera enfocar la solución a partir de la persecución de un objeto y quienes lo manejan . Es un despropósito porque no soluciona el problema de esa sociedad tan violenta, y no se transforma ese tipo de relaciones humanas basado en jerarquías, en ejércitos privados que hacen la guerra. Porque en la medida que se prohibiera cualquier producto subiría de precio y se traficaría con él.  El objeto no es el problema, son las relaciones humanas que se establecen por medio de la prohibición.

 

¿Como planifica la construcción de la tensión en la trama? ¿ Su obra, en general, se centra en lo prohibido como núcleo? 

Pienso que nada de lo que se escribe puede carecer de conflicto, a cualquier nivel. La persona siempre tiene que estar en contradicción con algo. Siempre tiene que haber una fuerza adversa a lo que la persona piensa, hace, desea y hay que manejarlo de manera global. Cada línea tiene que ser conflictiva ella en si misma. Por eso me gusta mezclar lenguajes que no compaginan, por eso me gusta mezclar tiempos, por eso me gusta que los personajes tengan nudos de conflictos que estén, a su vez, atravesados por conflictos individuales y me da la impresión que si no es así baja la tensión y el ritmo narrativo. Es necesario inquietar y transmitir la inquietud de los personajes. La tensión de lo prohibido es uno de los grandes conflictos del ser humano.

 

¿Que pretende al escribir sus obras; la concienciación del lector sobre algo en concreto, la denuncia, la mera narración de unos hechos, el entretenimiento ...?

Nací y pertenezco a un país que se está deshaciendo. Colombia es una sociedad en vías de disolución. La situación es muy violenta y muy confusa y lo que pretendo es que a mi hijo y su generación ,los libros, de alguna manera, le ayuden a esa asimilación que viene. Espero poder dar pautas sobre lo que está sucediendo. La generación mía es consciente de que a los hijos le vamos a dejar un país deshecho y que no hemos podido hacer nada por evitarlo. El interés básico en mi escritura es dejar ciertas claves para que las próximas generaciones puedan reconstruir algo sobre lo que sucede, por lo menos no entregar esa oscuridad. Mis novelas tratan de hacerles entender, les entregamos un caos pero que sea posible por medio de ellas, encontrar la punta de un hilo que les ayude a desentrañar y que ellos como nuevas generaciones, puedan arreglar lo que heredan. Lo que pasa en Colombia es una especie de laboratorio de futuro aterrador.  No se dan cuenta de que el mundo, o mucho cambian las cosas, o puede llevar el mismo camino que Colombia. Es cierto que nosotros hemos llegado a esta situación antes y de una manera caricaturesca y más apresurada que el primer mundo.

 

¿ En su novela tocar estos temas tiene que ver con la literatura comprometida ?

A estas alturas de la vida no creo que nadie se plantee hacer nada como denuncia sobre todo como denuncia ante quién ... ojalá tuviera la convicción militante. Mi afán es dejar testimonio para que sirva de base, de punto de apoyo sobre lo que no ha hecho la generación anterior.

 

¿Qué autores compatriotas le interesan?

Hay muchos, pero sobre todo Fernando Vallejo. Es un autor que escribe con la violencia que un colombiano puede escribir hoy en día, y al mismo tiempo mantiene un discurso pleno de sentido del humor a la vez que entrañable. Pienso que es un autor que transcenderá con el tiempo.

 

¿De qué manera cree que puede evolucionar la nueva narrativa?

Si se toma el hilo conductor de los grandes autores actuales vemos que la globalización plantea una especie de futuro distinto, algo así como un gran movimiento de clase media que logra ciertos niveles de felicidad y que está convencido que esos parámetros son los que se tienen que aplicar en todo el mundo. Cualquier diferencia la ve como una molestia, como algo que hay que erradicar. En la actualidad las obras que más puedan emocionar tiene que ser las que muestren el choque entre la idea de globalizar la felicidad y la multitud de culturas que se contraponen y se niegan a entrar en ese molde. Para mi el futuro es eso, el choque brutal de un futuro postatómico. El anacronismo que puedes ver ahí es una cuestión de enfrentamiento entre dos bolsas que chocan. El futuro, como un encuentro de todos los tiempos, más que como esta vida cibernética e irreal que nos imponen.

  

¿El peso de Gabriel García Márquez de qué manera influye en los escritores colombianos?

Últimamente está a tono decir que lo que se escribe no tiene nada que ver con la escritura de Gabo, pero personalmente reivindico el derecho a tener maestros. Yo siento que no hay un cultura absoluta. En la actualidad una palabra tan usada como original, y que se utiliza para presionar tanto a los artistas a la hora de producir una cosa. Es una palabra peligrosa ya que pienso que nunca nada sale de la nada, que la cultura es un tejido donde lo que uno hace es una pequeña puntadita, eso es lo fascinante de la cultura, que es siempre colectiva. Es individual en la medida en que el autor añade,  pero el empuje lo recibes, y de ahí reivindico el derecho a tener maestros. Cómo no aprender de García Márquez. Cada tantos siglos sólo sale un autor de esta inmensa calidad literaria que renueva el lenguaje, que renueva la propia visión de un país, de un continente. Desde luego que hay que aprender de él.

 

¿Y de otros? 

Yo tengo mucha facilidad para fascinarme con todo lo que tengo entre mis manos. El autor de cabecera es el que me apasiona; si es bueno por bueno, y si no lo es porque lo leo desde otro punto de vista y me divierte averiguar sus trucos.

 

¿Qué le diría a la gente que quiere escribir y publicar?

El libro es un objeto mágico e imperecedero, y en si mismo el libro tiene todo el peso que nos hace autosuficientes. La escritura es la forma inmemorial de comunicación . Yo les diría que no se dejen apabullar por la profusión de medios más rápidos, más aparatosos. El libro tiene el poder mágico y esencial. No soy partidaria, por otro lado de las cosas fáciles, en mi caso yo tengo una carrera literaria larga ,dura y con altibajos. No se que va a pasar el día de mañana, pero lo que más me interesa y debe interesar a los futuros escritores es tener la libertad de hacer el libro que quieran hacer. Pienso que el sólo hecho de escribir es un placer tan sumamente intenso que tiene en si mismo su propia remuneración.