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Gloria Fuertes

 

 Su poesía es el resultado del contacto directo con los niños. Rimas, pareados, reiteraciones, alteraciones fónicas, giros osados, de lectura sencilla e imágenes surgidas del humor                                                                                                                                                                         

 

¿Es difícil ser poetisa en un mundo de niños?

Para escribir y poder comunicarse con los niños se hace imprescindible ser poeta; tener la poesía como instrumento de comunicación. Existen, por supuesto, unos condicionantes y limitaciones que no tiene el escritor para adultos.  Tienes que frenarte en cuanto algunos temas, algunos argumentos y, sobre todo, tienes que cuidar y frenarte en el lenguaje, pues el niño, al que van dirigidos esos textos, posee un vocabulario muy limitado, muy reducido.  En segundo lugar, para ser escritora en el mundo infantil tienes que tener un gran sentido del humor y saber transmitirlo con gracia.  Y finalmente, el contenido de la historia que cuentes ha de ser fácilmente entendida por los niños.  Una argumentación sencilla.  Ese entendimiento ha de ser, por supuesto, recíproco entre el autor y el lector.

 

¿Poesía, humor y sencillez, tal vez son éstos los tres elementos claves de la literatura infantil?

Sí, pero principal y fundamentalmente poesía.  El autor tiene la tarea y el compromiso de iniciar al pequeño lector en estos primeros pasos a través de contenidos bellos.  Únicamente así irá creando un hábito a la lectura del niño.  Esa es la noble y bonita tarea del escritor para niños.

 

Los animales son protagonistas en buena parte de la obra literaria infantil. ¿Por qué?

A mí, particularmente, me gustan mucho los animales. Me hacen mucha gracia y yo observo que a los niños también les atraen muchísimo.  Aprovecho este innato interés para infundir en ellos el amor y el respeto hacia ellos. Por otro lado, y aquí entra lo que le hablaba antes de la gracia y el humor, me hace mucha gracia que una pulga pique, por ejemplo, porque, además, es su obligación... Existe, finalmente, una larga tradición histórica en la literatura clásica de la utilización de animales, por ejemplo, en las fábulas, etc. A un niño, con su imaginación desbordante, le parece más interesante que hable una ballena con un tiburón que un señor y una señora.

 

Se dice que la literatura actual es sosa, carente de fantasía, de la riqueza  de imágenes que ofrecían los cuentos clásicos. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

No estoy de acuerdo con esa opinión.  Además estoy absolutamente en contra de casi toda la literatura clásica infantil, exceptuando tal vez las aventuras de Pinocho.  Pienso que esas historias de ogros, hadas, monstruos y lobos son terriblemente negativas para el niño. Es malo, totalmente inadecuado contar a un niño que un lobo se coma a una abuelita, por citar uno de esos cuentos clásicos que todos conocemos; y no digamos nada de la historia de Blancanieves, absolutamente inmoral.  A mí, incluso de niña nunca me gustaron esa clase de cuentos.  Infundían miedos, temores... Por eso, yo he roto con esa línea en toda mi temática.  No escribo de ogros terribles, ni de brujas, ni de cosas por el estilo.  Ni de hadas cursilonas.  Mi literatura es rupturista respecto a esa trayectoria que me parece inadecuada.  A los niños no hay que darles cuentos tristes.  Cuando escribo un cuento y surge un final triste, procuro envolverlo en poesía y ternura.  Intento mitigarlo para amortiguar esa melancolía que puede arrastrar.  El niño necesita envolver su imaginación y su mundo en poesía y ternura. Lo que pasa es que ahí están, aunque a los niños ya no les gusten tanto.  Psicólogos y pedagogos tampoco están muy de acuerdo con ellos lo cual me alegra mucho.  Hay que abrir nuevos caminos en este campo literario y dejar que, finalmente, lo pasado se vaya cubriendo de polvo poco a poco.

 

Sin embargo, el niño sigue siendo un infatigable lector de esa literatura y a la vez «devorador» de cómics y otras historias futuristas más próximas a su mundo actual...

No es que los niños busquen intencionadamente este tipo de historias.  Leen, fundamentalmente, lo que los mayores les ponen en sus manos.  Es un problema, en primer lugar de incultura por parte de los padres, en muchas ocasiones.  Con frecuencia los padres, en el entorno familiar, del niño se creen que no hay más cuentos que «caperucita» o «blancanieves». También al niño le gusta la cerveza y hay que alejársela de su alcance.  Hay que educarlo hacia otros argumentos y otros estilos narrativos. Es lógico que al niño actual le guste las historias de extraterrestres, y que prefiera las aventuras de un marciano a las de una hada cursilona y relamida.  Se siente mucho más cerca de esos personajes y forman parte de su entorno o al menos los siente menos ajenos que los personajes clásicos que difícilmente encajan ya en sus esquemas vitales.  Respecto al cómic quiero apuntar que, desde mi punto de vista, pecan de exceso de violencia, pero ¡qué no hay violento en esta sociedad actual!

 

¿Hay en España buena literatura infantil?

Ahora empieza.  Hasta hace muy poco no había casi nada. Ahora comienza algo, pero cuesta trabajo encontrar toda una corriente de buena literatura.  Estoy deseando que vayan surgiendo nuevos autores que aporten nuevas ideas.  Hay poco. Tampoco es que España haya contado con una larga y rica tradición cuentística, y lógicamente no van a aparecer toda una cantera de escritores para niños de gran categoría en poco tiempo. En España son contadas las figuras con categoría en este campo literario.  Tal vez, destacaría a Elena Fortún.  En Europa es otra cosa.  El autor de literatura infantil es toda una estrella y se la tiene considerada.

 

¿Se infravalora, entonces, al autor de la literatura infantil?

Hasta hace poco no se daba importancia a la literatura infantil, a ningún nivel. Ahora los maestros comienzan a valorarla y a incluirla en sus programas de estudio. Existen muchas bibliotecas con secciones de literatura infantil.  Al haber un mayor nivel cultural se produce una proliferación de los hábitos de lectura y se va considerando importante regalar un libro o un cuento a un niño. Este es el mejor regalo que puede recibir un niño.

 

¿Dónde encuentra Gloria Fuertes su inspiración para llenar de contenido todo un universo infantil?

 Todo nace dentro de mí. Va de dentro hacia afuera. A veces, un simple objeto me inspira toda una historia. Entonces me dejo llevar por una fuerte inspiración absolutamente interna, íntima, totalmente ajena a influencias exteriores. Procuro ser fiel a esos elementos fundamentales que cité al principio: poesía, humor y ternura, y un lenguaje sencillo, apto para todos. Cuando escribo creo que tengo a mi alrededor a cuatro o cinco mitos. Yo les leo mis cuartillas y si ellos no se ríen lo que les cuento, y yo tampoco, rompo la cuartilla y empiezo de nuevo.

 

(Entrevista realizada por Gustavo Domenech para la revista Letragorda, Murcia, 1989)