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FERNANDO ARRABAL

Entrevistado por Iván Humanes Bespín

para Escribir y Publicar 

                                                        

 

Es uno de los escritores más controvertidos de su tiempo. Con Jodorowsky y Topor fundó en 1963 el “movimiento Pánico”. Milan Kundera dijo de él: "El universo de Arrabal es un mundo fantástico y loco, este mundo se transforma en relato de una forma que a nada se parece... Así consta una vez más: Arrabal no se asemeja a nadie y el grado de su desemejanza alcanza el límite de lo concebible. Sólo se asemeja a sí mismo...".

 

¿A qué se debe su admirable fertilidad? Cartas, conferencias, obras de teatro, libros y más libros, definiciones, arrabalescos y jaculatorias, más partidas de ajedrez y Fischer…?

Fertilidad… la de Calderón o Lope de Vega (quien confesó al morir que nunca le había gustado “La divina comedia”). Muy lejos de ellos, le diré cuasi humildemente, que también he sido el actor protagonista de films como “Pièges” de Baratier (con Bulle Oggier y Bernadette Laffont), he dirigido siete películas, once de mis propias obras teatrales y dos óperas, he hecho collages, he pintado cuadros, dibujo por fax etc. Mis genes son los responsables de la profusión. Y mi circunstancia de la instalación artística. La vida va de derecha a izquierda del dolor a la nostalgia, del arte a su representación.

 

¿Qué es para usted el teatro?

Es una fiesta de barbarie y refinamiento: como, las de mi infancia, en Ciudad Rodrigo. Un acto solitario y marginal  gracias al cual se puede leer la filosofía en su propio texto.

 

¿Los premios literarios benefician al escritor o al promotor del premio?

Los premios gordos son nefastos: raros son los escritores que no han sucumbido a ellos. Los menos perjudicados se han pasado de cinco a diez años sin escribir. Los más dañados perecieron en fiestas y presentaciones sin emborronar una página hasta la muerte. Los premios literarios son una lotería en el tubo de la risa. Nunca se sabe a quién van a beneficiar. Esta incertidumbre felizmente no reina en España. Están distribuidos con adelanto a dedo por financieros deslumbrantes y rancios personajes políticos. Suelen hacerlo en astracanadas divertidísimas. Las televisiones envían a sus mejores reporteros de las páginas del corazón. Los premios tienen una virtud: tranquilizan al comprador, como la etiqueta de una morcilla. Con la fecha hasta cuando hay que consumirlo. Los premios que reciben los lúcidos les causan aburrimiento. Valle Inclán terminó contando sábanas en su oficina romana. Y pensar que creyó que aquel nombra-miento era un premio. Es posible (no lo aseguraría) que fuese Enrique Vila-Matas el que dijera en una entrevista que el canon literario español está dictado por las mafias, ¿qué es eso del "canon literario"? Hay que preguntárselo a los canónigos de la literatura. Desgraciadamente no creo que pertenezca a esta élite hispana. Mientras la literatura del país se embadurna con un optimismo revolucionario cretino; la ciencia del mundo de hoy es trascendentemente patafísica. Basta ya de literatos amaestrados.

 

Ubú, tirano corrupto de Ninguna Parte… ¿Se ha encontrado con muchos tiranos a lo largo de su obra-vida?

Incluso les he dirigido alguna que otra carta. Pero Ubú es una  figura que pervive bajo toda clase de disfraces políticos. Desgraciadamente, algunos tiranos parece ser que tienen una pasta dentífrica que les hace la sonrisa más atractiva... Nada tienen que ver estos mamelucos con el ahogo vital de un Buda.

 

¿Qué tiene como prioritario el arte?

El arte es lo que perdura cuando se han olvidado todas las recetas culturales. Lo que más necesita es la libertad y el genio, como nos lo muestra Cervantes. Pero los imbéciles de las charlotadas de hoy se divierten repartiéndose cascabeles culturales en los ministerios y bibliotecas de la nación.

 

¿Qué es lo que más detesta en el mundo?

El fanatismo. Todo lo que justifica el crimen y el abusar uno de su poder haciéndose el generoso a costa ajena. El progreso es la quimera de personas a las que desertó la inteligencia. No merecen ni la resurrección de los muertos. Los cien golpes, de Melissa Pinarello, La vida sexual de Catherine Millet, libros que rompen el superventas.

¿Hay que escribir con el sexo en la boca para sobrevivir en la literatura?

No. Tampoco hace falta descifrar códigos secretos. Ni escribir con los pies como los egregios nacionales. El poeta sueña con parecerse a un gato salvaje.

 

¿Cómo superar un bloqueo literario? ¿Y el sexual?

No sé lo que es el bloqueo literario hasta ahora… Pan me libre. En cuanto a lo demás, ¿se le ha ocurrido alguna vez preguntarle a Miss Viagra cómo hay que escribir una novela? Toda esa parodia sexual huele a cocina rancia: merece todos los premios que recibe en Barcelona y Madrid. Tríbada, Escuela de Mandarines…

 

Creo que le ha producido una orgiástica impresión el escritor Miguel Espinosa ¿Es acaso el olvidado de la literatura española? ¿Qué le ha impresionado de Espinosa?

Espinosa ha intentado abarcarlo todo en una novela con un juego filosófico de malabarista y autista. Para él el amor es aburrido y decepcionante, por eso no cesa de dar vueltas en torno a él.

 

Las matemáticas y la teoría de motivos, ¿ha descubierto el motivo de la literatura?

Cuando se haya descubierto el motivo de las decisiones divinas, o del clima, quizá se arroje alguna luz sobre el motivo de la literatura. El tiempo matemático como el poético es un círculo sin fin: es capaz de dar vueltas sobre sí mismo. Hay escritores reacios a asomarse a las aguas de Internet, en usted no es así. Su  página web, publicaciones en medios digitales…

 

¿Qué nos da Internet y qué nos quita?

Es como los albergues españoles en la época de Cervantes: ni quitan ni ponen. En Internet encontramos nuestra propia contribución. No es algo mágico. Es la suma de todo lo que cada uno ha querido decir.

 

¿Quiere darnos dos consejos y medio para el escritor principiante?

Uno solo: tú que entras aquí, pierde toda esperanza: tienes que acostumbrarte a la calumnia y a la envidia. Si eres un verdadero escritor ¡sigue adelante! Y no olvides que también Eros está conectado misteriosamente con la muerte.

 

Si volviera a nacer y le permitieran elegir su destino, querría ser...

Quisiera ser Dios. Un dios que, además, en andas y volandas me trajera y llevara con la llaneza con que el “negro agujero” en el cielo se hinca, o con la que la savia se menea de los pies a la copa del secoya. A pesar de que casi nunca lo consigo, trato de ser el amo de mí mismo. A ser Dios conmigo mismo juego y hasta a veces creo conseguirlo.