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¿Escribir como Henry James?

 

 

¿Compartir su filosofía, una visión existencialista y espiritualista del mundo, a la manera de Bergson, del que estuvo próximo? De esta filosofía provienen sus técnicas: el guión cinematográfico fragmentado, la búsqueda del individuo orientada hacia el pasado, la visión indirecta de los hechos, la multiplicidad de puntos de vista, la nítida disociación entre discurso e historia, la primacía del personaje y la intriga puesta a su servicio, la complejidad del estilo.

 

 

Las cinco técnicas

 

1. La primacía del personaje sobre los acontecimientos

La obra de James es la antinovela de aventuras. Mientras que en la novela de aventuras, sobre todo épica, la psicología de los personajes es ínfima y sus acciones importantes, en la narrativa de James, las peripecias están al servicio de la psicología de los personajes... De heho, no son espectaculares ni extraordinarias.

Tienen por objeto presentar el mundo interior de uno o varios personajes. Cada escena, cada episodio, pretende enseñarnos algo más sobre el personaje, pero sin agotarlo. La búsqueda apunta hacia un secreto escondido en la mente del personaje que narra.

 

2. La búsqueda orientada hacia el pasado

En cada historia, el protagonista intenta reconstituir lo que pasó antes, ése es el objeto de la búsqueda. Esta actitud es similar a lo que realmente pasa en la vida. Nacemos cuando el mundo ya existe y una gran parte de nuestro ser se orienta hacia ese pasado. ¿Quiénes fueron mis antepasados? ¿Cómo se encontraron mis padres? ¿Cómo nací?

Asimismo si mis preocupaciones se refieren en el futuro, la gran paradoja es que no puedo imaginarlo más que a partir de una reconstitución del pasado, de la memoria y los testimonios...

 

3. El guión cinematográfico en dos partes (partidas

Adopta a la técnica del guión cinematográfico en dos grandes partes, con episodios que van in crescendo.

Al principio de Ia historia, el héroe es lanzado a la búsqueda ante el descubrimiento de una falta que constituye la "verdadera" personalidad de un personaje del que no se conocen más que aspectos exteriores muy limitados.

En la primera parte, gracias a distintos auxiliares, el personaje intenta descubrir el misterio y encuentra algunas pistas. En la segunda, se lanza nuevamente sobre las pistas y recoge nuevos indicios y más oscura. Pero en lugar de aclararse, cada vez la historia se muestra más compleja. El clímax crece cuando el personaje toca fondo tras la verdad perseguida. Una parte del misterio se aclara, pero al mismo tiempo comprende que en parte perdurará como un misterio que no conseguirá desvelar.

 

4. Las visiones indirectas y múltiples,

Utiliza la técnica de la focalización limitada y de los puntos de vista múltiples. Por cierto, en cada historia, hay siempre un héroe que sirve de hilo conductor, conduce la intriga, pero jamás presenta un punto de vista fiable. El narrador no revela una historia que conoce de antemano y de la que presenta todos los pormenores. Persigue la verdad, cuyos fragmentos no le son aportados directamente, sino indirectamente, por los testimonios de otras personas, que pueden incluso equivocarse o mentir...

La focalización es limitada, porque la historia es reconstituida a través de cada testigo u otro personaje, o sea, a través de fragmentos parciales y el filtro de su propia personalidad. Y estos puntos de vista múltiples son a veces contradictorios.

Además, Henry James se especializó en lo que llama: "la magnífica y poderosa visión indirecta". Según este principio, el novelista, para provocar el  efecto de duda buscado, no debe jamás poner directamente "el hombre en presencia del oso" , sino que debe contarnos el testimonio de " del hombre que vio al oso", y más todavía: "el hombre que vio al hombre que vio al oso "...

Así, en el final de En la jaula, el héroe, en su búsqueda de la verdad sobre el enlace entre ambos amantes, podrá recoger sólo la opinión de su amiga, que no ha sido un testigo directo, sino que ha escuchado el rumor público, no puede prometer un testimonio muy fiable... Estas vacilaciones se traducirán en los diálogos, con numerosas vacilaciones, incomprensiones y repeticiones inútiles.

 

5. Las frases complejas.

Una de las razones por los cuales Henry James no llegó ni llega al gran público es la complejidad de su estilo y de sus frases, que impone buenas condiciones de lectura, una atención constante, y una gran paciencia frente al desciframiento de las informaciones.

Desde luego que, esta complejidad no es producto del descuido, ni del gusto por el amaneramiento, sino de su concepción.

Sus frases contienen, la mayoría de las veces, numerosas oraciones subordinadas que se intercalan en el principio de la oración principal La oración principal expresa la "verdad", mientras que las subordinadas múltiples expresan las dificultades efectivas de la vida, que nos impiden aprehender plena y directamente esta verdad: condiciones imperfectas de observación, desfallecimientos posibles de la memoria, la parcialidad de ciertos testimonios, indicios discordantes, etc.

Utiliza las frases engarzadas: en lugar de una frase directa, construye varias frases como una red. Así como un tren se detiene para dejar paso a otro tren, la oración principal se detiene, para dejar lugar a una o varias subordinadas, que, una vez enunciasdas, permiten a la idea inicial continuarse y acabarse. De este modo, el lector lee mejor las proposiciones que la oración principal, que queda fagmentada.

Con ello sugiere el carácter casi inaccesible de la verdad debido a una multitud de condiciones.

El lector “descansa” en los diálogos, construidos por el autor para mostrar las diferencias reales entre los interlocutores, las diferencias de ideas a través de  las preguntas y las respuestas.

 

 

¿Cuál es la diferencia entre la búsqueda en las novelas de James y la de la novela policiaca?

El punto de partida es el mismo: un misterio a explorar, un enigma a resolver, un rompecabezas debe reconstituirse. Ambas deben recoger testimonios, compararlos y analizarlos. Pero el punto de llegada es muy diferente.

En el policial clásico, el detective, después de haber reunido las piezas, una por una, después de haber planteado hipótesis y haberlas eliminado, acaba por restringir el campo de las posibilidades hasta el derniere hasta que al final surgirá la verdad indiscutible, se trata de un universo racionalista, fundado sobre las pruebas materiales y la deducción lógica.

En los relatos de James, al contrario, está permitido pensar que las cosas son más complicadas, por cuatro razones:

 

- El objeto de la búsqueda no es un acto (el crimen) sino un ser: la verdad sobre un personaje, 

 

- Las pruebas no son directas, la observación de indicios se hace a partir de testimonios parciales y orientados.

 

- Los fragmentos de la verdad no se reúnen como los de un rompecabezas: no sólo algunas piezas se han perdido para siempre, y otras pueden tener un doble empleo, por lo que no se sabe cuáles son las buenas.

 

 - La persona que trata de reconstruir el rompecabezas no es un detective racional, sino un personaje como otros, que en todo momento puede confundir sus deseos con la realidad...

 

De hecho, al final de un relato de James, jamás tendremos la gran escena final en la que el detective triunfante reúne a todos los protagonistas en el gran salón, les expone magistralmente el fruto de sus investigaciones y denuncia al culpable que, desenmascarado, se arrastra de rodillas para implorar su gracia...

Jamás tendremos la clave de la historia porque no hay maquinación, sino incertidumbre. La última revelación sólo complica, sólo oscurece y sólo desplaza una vez más el problema, su fin es hacernos desconfiar de la posibilidad químérica de "descubrir" de una vez para siempre la verdad sobre el mundo y sobre los seres.

 

Henry James es contemporáneo de Freud. En su obra, hay tanto una búsqueda de la psicología profunda de los individuos. Pero, para él, ninguna explicación simple ni definitiva es posible: el ser se queda él mismo con su propio misterio.

La metáfora más célebre de Henry James se encuentra en su novela: en el tapiz. Vemos allí a un joven autor tratar de perforar, en vano, el secreto de un gran escritor y se desespera pensando que el secreto no reside en el detalle sino en la composición escondida "como una imagen complicada de una alfombra de oriente ". Y el autor le responde por otra metáfora: "Es el hilo que conecta otra vez mis perlas ". No sabremos nunca más sobre eso".

 

de Cuadernos de notas (fragmentos) (Península)