La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

 

Para ser escritor

En torno a las claves de la creación

                                                                              Ariel Rivadeneira                            

 

 

El escritor trabaja con un material rebelde: el lenguaje común, que es a la vez libertad y prisión, medio y obstáculo. Se escribe con y contra la lengua, como el escultor con la piedra. El proceso contempla el enlace permanente entre el pensamiento y la palabra y exige una serie de condiciones ineludibles y de contradicciones productivas.

 

 

Si escribes y deseas hacerlo mejor, puedes plantearte las siguientes cuestiones

Para sacar partido de las respuestas, lo adecuado es tomarse unos minutos para responder, apuntar las respuestas y compararlas con las condiciones que aparecen a continuación. Este ejercicio se puede hacer en grupo (en un taller de escritura, por ejemplo) y comparar los resultados.

¿Por qué escribo?

¿Qué es un buen texto?

¿Cómo escribir un buen libro?

¿Qué es un buen escritor?

¿Cómo encontrar tiempo para escribir?

¿Cómo ser original?

¿Sobre qué escribo?

¿Cómo conseguir un estilo?

¿La primera escritura es la que vale?

¿Cómo ser publicado?

 

Condiciones

 

      1. APRENDIZAJE CONSTANTE

El aprendizaje de la escritura es un proceso que no acaba nunca aunque se hayan publicado muchos libros. Creer lo contrario es cerrarse a nuevas posibilidades de desarrollo.

       2. ES IMPRESCINDIBLE ESCRIBIR A DIARIO

Un escritor no debe dejar pasar un solo día sin escribir, un párrafo, una o dos páginas. No es válido el axioma tan común: “No dispongo de tiempo”. Hacerse un mínimo tiempo diario es elegir ser escritor.

       3. VIVIR

Lo opuesto a no tener tiempo es disponer la vida en función exclusiva de la escritura, aislarse y no experimentar lo cotidiano, también es peligroso.

     4. APELAR AL MOVIMIENTO

No permanecer inmóvil. Cada tanto, salir a dar un paseo concentrado en el texto, en la idea a desarrollar, en el conflicto a plantear, en las palabras mismas, abre caminos inesperados.

     5. DEFINIR NUESTRO LECTOR IDEAL

Saber desde el comienzo a qué lector nos dirigimos, nos da pautas específicas sobre el registro a emplear, del que deberíamos apartarnos. 

     6. SABER ADÓNDE QUEREMOS LLEGAR

Conviene tener bastante claro la disposición, la estructura temporal de la historia, si es narrativa y el final, aunque en el transcurso de la escritura esto puede cambiar, pero conviene saber siempre desde dónde salimos y dónde estamos para saber cuál es el mejor camino para llegar a la conclusión.

        7. PRESTAR MUCHA ATENCIÓN AL COMIENZO Y AL FINAL
Debemos dedicarles buena cantidad de tiempo y de trabajo. El comienzo debe tener algún tipo de "gancho", sin que esto signifique un efecto rebuscado. Como en el ajedrez, la apertura esboza los motivos más importantes, en ocasiones la totalidad. Un buen comienzo es prometedor; uno malo es prometedor de una lectura inconclusa. En el final, suele estar el secreto de la memorabilidad del texto. El acorde final debería quedar resonando en el alma del lector.

       8. NO APRESURARSE A PUBLICAR

Para escribir un cuento hay que tener una gran papelera —y llenarla—; para publicar un libro conviene haberlo escrito en muchísimas versiones antes.

      9. DEDICARLE TIEMPO A LA LECTURA

Recordar que un texto es también un intertexto, el resultado de textos existentes. Entonces, leer en dos direcciones: 1) clásicos y autores que nos resulten motivadores, teniendo en cuenta que leer significa releer. 2) Teoría y crítica literaria para encontrar más estrategias e ideas.

       10. CORREGIR Y PULIR

Y pulir y corregir el texto. Cuando pensamos que es inmejorable saber que todavía es mejorable. Guardarlo durante un largo tiempo antes de volver a él es lo adecuado.

         11. SER AUTOCRÍTICO

No justificar ni defender a capa y espada nuestro texto. Mirarlo desde diferentes ángulos, desde la visión de otros lectores. De lo contrario, podremos arrepentirnos al verlo publicado. Analicemos las sugerencias: la autosuficiencia es nefasta para el acto creador.   

         12. TRABAJO ARTESANAL + TECNOLOGÍA MODERNA

Se puede escribir a mano, pero luego el ordenador permite (entre otras cosas) tener varias versiones de un mismo texto y trabajar simultáneamente con ellas. A través de Internet,  acceder a diccionarios y enciclopedias, a referencias bibliográficos, a libros de historia , etc.

        13. LEER EN VOZ ALTA

 Te permitirá detectar cacofonías, repeticiones, aspectos no claros del texto, partes que tal vez pasaron inadvertidas al ojo, pero no al oído.

 

Contradicciones

· Hombre-mujer versus autor-autora

Conciliar vida y literatura. No traspasar lo autobiográfico a lo literario de modo directo y como simple anécdota.

· Palabra versus silencio

Qué decir y qué no decir. Cuál es la palabra justa, la que encaja en la frase adecuada en el momento preciso.  Cuándo la palabra es necesaria y cuándo es mejor prescindir de ella.

· Soledad versus relaciones sociales

Para poder escribir bien, el escritor debe aislarse del mundo. Pero todo escritor le escribe a un “tú” que implica miles de lectores y, a la vez, necesita conocer el mundo, vivenciar las relaciones, que es su materia prima.

·Tradición versus originalidad

El escritor aprende a escribir estudiando los autores del pasado, pero no se trata de imitarlos, sino de ser original: conocerlos a fondo como exploración del camino personal.