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Dos extremos literarios que se tocan:

París y Buenos Aires

por Valeria C. Selinger

 

 

Fue Julio Cortázar el que supo crear puentes entre ambas capitales a través de Rayuela (el lado de allá y el lado de acá) y de muchos de sus cuentos (Pasteur...

Buenos Aires creció mirando hacia París. Precisamente, hay un tango a la calle Corrientes, en la que abundaron los cafés con sabor a tango, a política y disquisiciones psicologistas, y a todo tipo de movimientos artísticos, escrito por Celedonio Flores, que dice:

 

Corrientes,
la amable, la calle Corrientes
de los sueños locos, los sueños ardientes
pintoresca calle, noctámbula ideal
del viejo Montmartre, del Café Domínguez
y el (restau)rante Pigall...

 

 

Las huellas literarias están en París por todas partes

 

La visión de París depende del escritor de turno, el burgués descrito por Balzac, el popular de Zola, el mundanal de Proust o el negro de los autores policiacos como Simenon o Léo Malet. Decía Victor Hugo: "En París basta con respirar para conservar viva el alma".

 

 

Los hoteles

En el Hotel de Crillon (plaza de la Concorde, 10), estuvo sir Arthur Conan Doyle, André Malraux soñaba con pasar una temporada allí, pero se quedó con las ganas; en su bar, situó Ernest Hemingway al protagonista de Fiesta.

En el Ritz (plaza Vendome, 5), Marcel Proust solía cenar y dormir, y en su lecho de muerte pidió una cerveza fría de su bar. Cuando Ernest Hemingway estuvo allí en 1956 con su cuarta esposa, el personal del hotel recordó que treinta años antes había dejado en depósito dos cajas de documentos; y así se encontró revisando durante quince días docenas de libretas escritas a lápiz con los apuntes que más tarde se convertirían en París era una fiesta.

En el Hotel Alsacia (Beaux-Arts, 23), hay dos placas, una en homenaje a Oscar Wilde, que murió en 1900 de meningitis en una de sus habitaciones tras beber una copa de champán y dejar para la posteridad esta frase: "Muero por encima de mis posibilidades", y otra indicativa de que Jorge Luis Borges pasó por allí.

En el Hotel Lutétia [Boulevard Raspail, 43-47), James Joyce escribió fragmentos de Finnegans Wake.

En lo que son actualmente las habitaciones 52 y 53 del Hotel Étoile (33, rue Hamellin), estaba la famosa habitación forrada con corcho en la que Proust  escribió En busca del tiempo perdido, y que se reproduce en el Museo Carnavalet (Sévigné, 23) con el mobiliario auténtico.

En el hotel de Lauzun (17, quai d'Anjou), en l’île de la Cité,  se reunía el "Club des fumeurs de haschisch", del que participaban Balzac y Charles Baudelaire.

En el hotel de la Villette (27, rue Voltaire), murió Voltaire.

 

Las casas

La casa-museo de Balzac, en la que escribió La comedia humana, está en 47 rue Raynouard, París 16.

Marcel Proust pasó su infancia en 9, place de la Madeleine.

La casa-museo de Victor Hugo en 6, plaza de Vosges, París 4.

Paul Verlaine vivió en 39, rue Descartes, Paris 5; Jean-Paul Sartre vivió en Place St-Germain des Prés, Paris 6; Arthur Riambaud vivió en 10, rue de Buci, Paris 6; Guillaume Apollinaire vivió en 202, bd.St-Germain, Paris 7. En el numéro 19 de la rue Voltaire residieron Baudelaire y Oscar Wilde.

La casa de Zola en Médan.

La casa de Mallarmé, al lado del bosque de Fontainebleau.

 

Otras moradas

El Panteón (plaza del Panthéon), iglesia que la Asamblea revolucionaria dedicó al culto de los grandes hombres de la patria como Voltaire y Rousseau, y allí está Victor Hugo.

El cementerio de Montpamasse (Edgar Quinet, 3), donde están enterrados Baudelaire, Sartre, Beauvoir, Maupassant, César Vallejo, Julio Cortázar, Tristan Tzara. En la entrada hay un mapa que indica las tumbas célebres. La tumba de Julio Cortázar, por ejemplo, está en la 3a división, 2a sección, 17 oeste y comparte la lápida con Carol Dunlop, su última mujer.

El de Montmartre (Rachel, 20), donde está Emile Zola, Gautier, De Gouncourt y Stendhal.

El de Pere-Lachaise (Repos, 16), donde está Balzac, Moliere, Wilde (en su tumba hay un ángel que pesa 10 toneladas), Paul Eluard, Jim Morrison, Gertrude Stein, Miguel Ángel Asturias y muchos otros.

 

Las librerías y tiendas similares

La librería Shakespeare & Co (calle de la Bûcherie, 37), en cuya puerta fue tomado uno de los más célebres retratos de Hemingway y cuya dueña, Silvie Beach, fue la primera editora del "Ulises" de Joyce.

O los bouquinistes, apostados junto al Sena

También se pueden tener en cuenta, las siguientes: Ediciones hispanoamericanas (26, rue Monsieur le Prince) con novedades españolas e hispanoamericanas; la Librairie espagnole (72, rue de Seine), fundada por un exiliado español de la Guerra Civil y que ha difundido la literatura española prohibida durante el franquismo) o Pam de nas (30, rue des Grands Augustins) especializada en literatura catalana. O la galería–librería del Centro de Arte Artcurial, (61, Avenue Montaigne) en la que conviven libros y objetos especiales.

Comptoir des écritures (35, rue Quincampoix, París 4) Tienda consagrada a todos los utensilios de la escritura, como papeles y estilográficas. Exploran la caligrafía de todas las culturas y hacen exposiciones sobre el tema.

 

Los cafés

El primer café, abierto en 1686, fue Procope (13 rue de l'Ancienne Comédie), donde se dice que Benjamin Franklin y Voltaire, bebían 40 tazas por día de una mezcla de café y chocolate. 

La Rotonde (carrefour Vavin, entre el boulevard Montparnasse y el boulevard Raspail), donde Blaise Cendrars pasaba horas.

La Coupole (102, boulevard Montparnasse), con columnas decoradas por Chagall, frecuentado por Anals Nin, Henry Miller, Jean-Paul Sartre y Ezra Pound, y en el que Simenon, de joven, buscaba a sus ídolos.

Closerie des Lilas, el preferido de Lenin, Scott Fitzgerald y Hemingway, que escribió la novela Le soleil se lève encore, en seis semanas y sitúa al protagonista en el mismo bistrot.

La Brasserie Lipp (151, boulevard Saint-Germain), donde Colette y Saint-Exupéry comían a menudo.

El café de Flore (172, boulevard Saint-Germain), donde se reunían los existencialistas, como Sartre, Beauvoir, Boris Vian y también Capote y Malraux. 

Les Deux Magots (170, boulevard Saint-Germain) punto de encuentro demuchos escritores, Hemingway entre otros.

El café de la Mairie (8, Saint Sulpice), que frecuentaban Djuna Barnes, André Breton, George Bataille, George Perec y Nina Berberova.

Café de la Paix (boulevard des Capucines, frente a la Opera Garnier) por el que pasó Victor Hugo, Maupassant y Zola.

 

Un recorrido literario por Buenos Aires 

Las librerías

Las librerías de Buenos Aires organizan recitales de música, lecturas de poesía y se puede tomar café, cenar. Siguen siendo gestionadas por hombres y mujeres que aman los libros, y que están siempre dispuestos a darte un buen consejo. La emblemática calle Corrientes es la que tiene más librerías de viejo por metro cuadrado del mundo.

El Ateneo (en el antiguo cine Splendid transformado en librería, Avenida Santa Fé 1860, y otras dos en la calle Florida). La que era un cine, tiene tres plantas. Un fantástico fresco en la cúpula, un café, un piano de cola, tocan grupos de jazz o solistas de música clásica. Puedes sentarte a leer en los palcos, en las sillas, en los  sillones.

Cúspide (en la primera planta de los Cines Village, en la Recoleta, Vicente López 2050), se puede escuchar música y tomar café.

Clásica y Moderna, otra librería con restaurante y escenario, se pueden hojear los libros en la mesa y comprarlos a cualquier hora.

Crack Up (en Palermo Soho, Costa Rica 4787), tiene restaurante y una buena colección de libros de fotografía.

Feria de libros (avenida de Mayo) es una de las más antiguas.

 

Las confiterías y los bares

Un dato curioso: El primer café de Buenos Aires se abrió en 1799, en la actual esquina de Pte. Perón y San Martín; se llamó Café de los Catalanes (1799-1873) y fue uno de los escenarios elegidos para las primeras manifestaciones antivirreynales.

Café Tortoni (Avenida de Mayo 800) frecuentado por Jorge Luis Borges, Carlos de la Púa, Pablo Neruda, Roberto Arlt, Leopoldo Marechal y Witold Gombrowicz, entre otros. Aquí tocó Carlos Gardel para Luigi Pirandello. Recibió la visita de Ramón del Valle Inclán y Federico García Lorca, junto a Miguel de Unamuno.  Sus clásicos son la leche merengada (un helado con crema, claras de huevo batidas a nieve y canela); la cerveza y la sidra "tiradas" y el chocolate con churros.

Británico, (Brasil y Defensa, cerca del Parque Lezama), visitado también por varios escritores y allí Ernesto Sábato inició Sobre héroes y tumbas.

Los 36 Billares (Avda. de Mayo al 1200) La Academia (Callao 336) es el mundo de los billares, las cartas, los dados, el pool, el dominó y el ajedrez.

El Estaño (Corrientes y Talcahuano) café tanguero y teatral, allí trabajó Onassis, de adolescente y le sirvió un café a Carlos Gardel.

Café de Suárez (Corrientes y Maipú), político y literario. Asiduamente es frecuentado por escritores y políticos de distintas facciones.      

La Ideal (Suipacha y Avda. Corrientes) se inauguró en 1912 como salón de té, y se hizo famosa por su orquesta de señoritas, después fue café concert. 

Pernambuco (Avda. Corrientes y Rodríguez Peña) funciona como café teatral y literario. Frecuentado por poetas, músicos y periodistas que pueden navegar por Internet.

La Paz (Avda. Corrientes y Montevideo) fue netamente de corte político y denominado "psico-bolche", durante los ´60, el hippismo vistió sus mesas con flores y ondas de amor y paz, y allí se reunían David Viñas; Ricardo Piglia; Enrique "Mono" Villegas, Rodolfo Walsh, entre tantos otros.

El Foro (Avda. Corrientes y Uruguay) sigue siendo un café de corte político. En los ´70 reunía a la plana mayor del Partido Comunista.

La Richmond (Florida y Corrientes) frecuentada por Horacio Quiroga, Adolfo Bioy casares, Silvina Ocampo, Hector Blomberg, entre otros.

El Ramos (Corrientes y Montevideo) está remodelado. En los ´60 fue el refugio de actores, periodistas y cineastas. Durante la última dictadura militar, se reunían allí y la policía y los militares aparecían a altas horas de la noche.

La Giralda (Corrientes y Uruguay) con sus lucecitas de neón, es famoso por chocolate con churros, y sus mesas de mármol.

Café Literario: Son numerosos los así llamados y en los que se suele leer a micrófono abierto. Entre ellos, el de la calle La Fuente 562, alt. Rivadavia 7200; el Bollini, en Pasaje Bollini 2281, el de Buenos Aires, en Uriburu 1305, esquina Juncal; el de Otoño, en Buen Viaje 1171, Morón; el llamado El Boquete, en Salta 401, Morón; La salita, en Entre Ríos 275; y el Centro Cultural Raíces, en Agrelo 3045.

 

Los hoteles

Aunque con casa en la capital, a muchos les gustaba deambular por los hoteles chic de la ciudad.

Plaza Hotel (Florida 1005), al que iban Octavio Paz, Jorge Amado, José Ortega y Gasset, Victoria Ocampo.

Hotel Castelar, hogar de Federico García Lorcaen su paso por Buenos Aires.

 

Otros espacios

El periódicoLa Prensa, donde Jorge Luis Borges publicó su primera colaboración en 1927. Por sus páginas también pasaron Juan Carlos Onetti y Ramón Gómez de la Serna. Este último residió durante décadas en Buenos Aires.

La antigua Biblioteca Nacional (México 564), que tuvo tres directores ciegos: José Mármol, Paul Groussac y Jorge Luis Borges.

La iglesia de la Inmaculada Concepción (en el barrio de Belgrano), en la que Sábato sitúa parte de el Informe sobre ciegos, de  Sobre héroes y tumbas.

La plaza Mafalda, en la calle Defensa del barrio de San Telmo.