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Almudena Grandes desde pequeña quiso ser escritora, pero por voluntad de su madre —quien deseaba que se dedicase a una "carrera de chicas"— ingresó en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, aunque, según confesión de la autora, hubiera preferido estudiar latín. Tras titularse, comenzó a trabajar escribiendo textos para enciclopedias. También hizo algún papel en el cine (A contratiempo, de Óscar Ladoire). Siendo hija y nieta de "escritores de poesía aficionados", la autora afirma que nunca se ha dedicado a otro género que no fuera el narrativo, exceptuando su obra dramática Atlas de geografía humana, género por el cual siente "una gran pasión y a la vez una gran frustración". La primera novela que publicó fue Las edades de Lulú (1989), obra erótica que ganó el XI Premio La Sonrisa Vertical y fue llevada al cine por Bigas Luna al año siguiente. El libro tuvo un gran éxito y ha sido traducido a más de 20 idiomas. El desmedido éxito de su primera novela, según declaraciones de la autora: "le regaló la vida que ella quería vivir y jamás podrá saldar esa deuda".

Su siguiente novela, Te llamaré Viernes (1991), ya apartada del género erótico, no tuvo gran repercusión. Sí la tuvo, en cambio, Malena es un nombre de tango (1994), que Gerardo Herrero adaptó al cine en 1996. Ese mismo año se publicó una recopilación de relatos titulada Modelos de mujer, algunos ya conocidos anteriormente por haber aparecido en alguna de sus frecuentes colaboraciones en la prensa. Uno de ellos, «El vocabulario de los balcones», inspirado en un poema de su marido Luis García Montero, sirvió de base para el largometraje Aunque tú no lo sepas, que Juan Vicente Córdoba dirigió en el año 2000.

Atlas de geografía humana (1998), Los aires difíciles (2002) y Castillos de cartón (2004) continúan la obra novelística de la autora. Como sus obras anteriores, todas transcurren en la España del último cuarto del siglo xx o principios del XXI, mostrando con técnicas realistas e introspección psicológica la vida cotidiana de personajes de esta época.

En 2003 se publicaron una serie de artículos que habían aparecido en El País bajo el título de Mercado de Barceló y en 2005 continuó su obra breve con Estaciones de paso, un nuevo libro de relatos en el que se recogen cinco historias cortas sobre el planteamiento que varios adolescentes realizan ante distintas situaciones, que no son capaces de entender ni comprender, pero que, puesto que es su vida, han de vivir.

 

La película Los aires difíciles, basada en su novela homónima, se estrenó en 2006; dirigida por Gerardo Herrero, fue protagonizada por José Luis García PérezCuca Escribano y Roberto Enríquez.

En 2007 publicó El corazón helado, extenso y complejo relato en el que se plasma la vida de dos familias españolas a lo largo de gran parte del siglo XX. Esta novela ganó al año siguiente dos importantes premios: el José Manuel Lara y el del Gremio de Libreros de Madrid.

El 23 de marzo de 2007 se estrenó la película Atlas de geografía humana, basada en la novela homónima. Protagonizada por Cuca Escribano, Montse Germán, María Bouzas y Rosa Vilas, fue dirigida por Azucena Rodríguez, amiga de la escritora.

Su novela Inés y la alegría (2010) —con la que se inicia la serie Episodios de una guerra interminable—, que obtuvo en México el Premio Elena Poniatowska, ha sido calificada de "portentosa obra narrativa que, montada en la tradición galdosiana escrita contra viento y marea, contra la tendencia general en nuestro tiempo, de andar con prisas, tanto del lado de quien la construye como de quien la lee".

En 2018 Consigue el Premio Nacional de Narrativa 2018 (España) por "Los pacientes del doctor García".

 

 Línea ideológica de la autora

Almudena Grandes es columnista habitual del diario El País y contertulia en los programas de la Cadena SER. Se ha distinguido por sus posiciones políticas de izquierda, habiendo mostrado su apoyo público a Izquierda Unida (España) anteriormente (por ejemplo, en las elecciones generales de 2011). Respecto a unas recientes declaraciones que ha realizado acerca del panorama político actual, la autora ha afirmado que para las elecciones generales de 2015 "no se ha decantado por ningún partido", ya que, según su punto de vista, ninguno de ellos en estos momentos la representa ideológicamente. En una entrevista concedida en abril de 2010, cuando le preguntaban a la autora desde cuándo "tenía el corazón inclinado hacia la izquierda", ella respondía que, _como tantas otras cuestiones ideológicas vitales dentro de las que se asienta su pensamiento_, se hizo de izquierdas leyendo.

La autora también señala que España, a lo largo de la primera década del último siglo, se ha convertido en un país de “horteras y borricos”. Una sociedad, en su opinión, muy desagradable e insensible, llena de gente indiferente al sufrimiento de los demás sumida en el espejismo de consumismo y materialismo. En su obra más reciente, Los besos en el pan (2015), novela centrada en la temática de la crisis española de 2008 (que sacudió de forma estructural a todas las clases sociales), reivindica la idea de: "volver a vivir con dignidad, como nuestros abuelos". Esta idea es de suma importancia para la novela, ya que en ella aparece reflejada en forma de diálogos entre abuelos y nietos, la "necesidad de recuperar la humildad para asumir la pobreza (que siempre se ha encontrado presente en España) como una cuestión contra la que luchar, sin que llegue a ser una lucha que excluya la alegría y la ilusión".

En cuanto al tema de la posguerra y la transición española, asuntos en torno a los que gira toda la obra de la autora, Grandes afirma que la cultura oficial que ha adquirido mayor difusión (respecto a la guerra civil y a la posguerra españolas) tiene mucho que ver con la versión silenciosa y evasiva que mantuvo la generación de "los abuelos", versión de la que se han alimentado las generaciones posteriores, según opina la autora, _ incapaces de comprender en su totalidad la historia contemporánea española debido a este silencio generacional_. Según declaraciones de la autora, el franquismo fue una dictadura prototípica debido a su certera aplicación progresiva del terror; se sembraba toda esa represión desde el gobierno para que nadie se moviera ni quisiera cambiar las cosas. La transición española fue exhibida como modélica en países de todo el mundo, especialmente en los de América Latina. En su opinión, desde el punto de vista institucional, la transición tuvo un éxito sin precedentes: introduciendo una democracia inédita y ejemplar; sólida y real. Sin embargo, partiendo desde un punto de vista moral, la autora opina que la transición, aún 30 años después de su implantación, ha resultado un fracaso en tanto a ideología para la generación sucesiva: "no reconociendo las reglas del juego establecidas en los años 70". A pesar de ello, Grandes coincide en que: “Esa generación (la de la transición) hizo honestamente lo que creía que tenía que hacer”.

En una entrevista publicada en abril de 2010, la autora afirmaba que la literatura es "vida para la gente que está viva, te permite vivir, además de tu propia vida, otras muchas vidas".​ En su opinión, la literatura "da alas y eleva a los lectores sobre la realidad", por eso, dice haber aprendido muchas cosas en la vida, pero aún más, en los libros que ha leído. Además, la autora también remarcaba que la instintiva necesidad de escuchar sobre otras historias y saber de otras vidas es la fuerza que nos empuja en tanto que seres humanos a leer. A su vez, la autora afirmaba en la misma entrevista que el lenguaje se trata de la expresión del pensamiento, ya que sólo existe aquello que podemos decir: "Si perdemos palabras que nombren cosas estaremos perdiendo también esas cosas; la gente no llega a comprender hasta qué punto el lenguaje pobre empobrece el pensamiento, las experiencias y los placeres de la vida”.

Respecto a la pasión que despiertan su literatura y sus lectores, Grandes también añadía en la entrevista de 2010: “Mis lectores son mi libertad, mientras ellos estén ahí, seguiré escribiendo los libros que creo que tengo que escribir en lugar de los libros que otros creen que tengo que escribir. Sin embargo, cuando escribo, escribo para emocionarme a mí; para convencer a la lectora que yo soy (la más crítica de todas); para emocionarles a ellos; para devolverles, de alguna manera, todo lo que ellos me han dado a mí, porque son mi piel de por vida.”

  

Influencias en su obra

Destaca Almudena Grandes la influencia que tienen, especialmente durante su adolescencia y que marcarán su obra, autores como Benito Pérez GaldósDaniel Defoe –especialmente su obra Robinson Crusoe– y Homero con su Odisea. Estas obras marcarán el apego que siente la autora por personajes del arquetipo de superviviente, no necesariamente náufragos, sino personas que sobreviven arreglándoselas de un modo u otro, frente a los héroes, antihéroes, etc. Así mismo, como en muchos otros escritores españoles, es de notar el gran influjo de Cervantes, que harán que Almudena Grandes tienda a construir historias complejas, con pequeñas historias dentro de otras más extensas.

 Pero no sólo han sido escritores los han marcado la obra de Almudena Grandes, sino también cineastas como Buñuel: “Es difícil de detectar, pero (…) el final de Los aires difíciles está influenciado por el final de Viridiana.”